5 comportamientos clave para lograr un equipo perfecto

Sé exigente. Ser exigente no significa ser un déspota o ser duro. Significa no conformarse con la mediocridad, se trata de provocar que tu equipo salga de su área de confort, de buscar retos conjuntos, y también individuales, de buscar la superación continua. Acomodarse es el principio del fin.

Sé cómplice. Asume los retos de tu equipo como propios. Cubre cualquier necesidad que te planteen, búscales recursos, defiende al colectivo, apoya sus ideas, multiplica su potencial

Sé una sombra. Acompaña. Es importante que estés, que puedan recurrir a ti, pero no te pongas delante; enciende la mecha y retírate, observa, tutora, pero no hagas. Asume que hay maneras de hacer tan buenas como la tuya, asume que tú no siempre tienes razón. A un resultado se puede llegar de mil maneras distintas, y la manera, no tiene porque ser la tuya.

Corresponsabiliza y corresponsabilízate. Los éxitos son del colectivo, los fracasos son tuyos.

Trabaja con el principio de llegar a no ser necesario.

Y para ver si estás en el camino correcto, hazte periódicamente la pregunta: soy prescindible? Si la respuesta es que sí, si tienes la certeza que el equipo seguirá sumando y los procesos avanzarán si tu no estás: enhorabuena, has hecho un trabajo perfecto, tienes un equipo altamente efectivo y preparado para alcanzar cualquier meta que se propongan. Felicidades.

Y luego?, eso quiere decir que ya te puedes retirar? Pues de ti depende, si te conformas, pues sí. Pero si lo haces, no estas aplicándote el primer principio, el de ser exigente.

El proceso es un ‘loop’, no termina nunca, la perfección no existe, siempre se debe buscar la excelencia, así que, no te conformes, y aplica estos principios y conseguirás que tu equipo sea mejor, y mejor, y mejor, y….

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