Los miedos en el camino hacia la productividad

Avanzar hacia una mayor productividad personal no consiste únicamente en implantar una metodología para hacer el trabajo de manera mas ordenada, significa cambiar muchos de tus paradigmas, así pues, este no es un camino exento de dificultades y miedos.

Todo empieza cuando evidencias que estas saturado: miles de cosas por hacer, no atrapas al tiempo, nervios, estrés, mal humor,… primer miedo a vencer: ¿seré capaz de superarlo?. No estas en tu mejor momento para tomar una decisión de este calibre y empezar el cambio con la ilusión de que lo lograrás…pero te tienes que convencer que efectivamente vas a ser capaz.

Lo haces, te convences, y lo primero que piensas es: necesito organizarme, así que empiezas por comprarte algún libro de titulo sugerente relacionado con la gestión del tiempo, investigas, preguntas y aquí llega, finalmente, el primer contacto con la palabra productividad (personal), y con ella otro miedo. A priori, esta palabra causa recelo porque lleva asociadas connotaciones negativas, te hablan de aumentar tu productividad, la palabra te sugestiona negativamente y lo primero que te viene a la cabeza es explotación y más trabajo, así, si lo que pretendes es mejorar tu calidad de vida, ¿tienes que empezar asumiendo una palabra que por si sola ya te sugiere una mayor carga de trabajo y estrés?. Pero, profundizas, lo entiendes y lo aceptas, no se trata de trabajar más, se trata de trabajar mejor.

Genial, has superado tus miedos, te lanzas, con todas sus dificultades, pero convencido que lo lograrás, cuesta, no es fácil, pero poco a poco percibes que vas mejorando, estas en el camino correcto, y… ¿ya está?.

Pues no, porque has superado tus miedos pero ahora empiezan los miedos de los demás a lo que tu estás haciendo, a tus cambios. De repente empiezas a decir que no a cosas habituales hasta el momento, ya no estas tan ‘disponible’, terminas de trabajar a la hora, entregas más y cumples plazos (¿pretendes dejar mal al resto?),…; la consecuencia más habitual delante de esto es que aumentan las reticencias, no te sientes comprendido, y mucho menos ayudado en tu proceso. Aquí empieza la tarea de, como yo la llamo, ‘evangelizar’ a todo tu entorno, a explicar, para que se venzan los miedos y, al mismo tiempo conseguir que también este entorno se mueva hacia una mayor productividad, ya que tu productividad aumenta exponencialmente si convives en un entorno que lo es.

¿Te ha pasado a ti? ¿También has tenido que superar estos miedos?

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