El sentido común y la experiencia en productividad

Muchas de las preguntas que me hacen cuando hablo de productividad personal las acabo terminando con un: usa el sentido común. También, en muchos libros, posts o articulos relacionados con la productividad personal, se termina mencionando el sentido común como una norma necesaria para acometer el propósito de ser productivo.

No es que no sea cierto, pero claro, y la mayoría de las veces ya lo percibes en las caras de quien te ha formulado la pregunta, la respuesta no convence, ya que al apelar al sentido común la conviertes en una opción subjetiva, poco concreta, y eso lleva a pensar cosas del estilo de: ¿yo que no soy capaz de tener criterio para organizarme, voy a tenerlo ahora para discernir lo que es de sentido común? Sin ir más lejos…si cuando me hablan de productividad mi sentido común me hace pensar solo en que tendré que trabajar mucho más…¿como voy a fiarme de él?

Si fuera una cosa tan sencilla, ¿no procederíamos todos igual delante de cualquier situación? a nadie se le escapa que si el sentido común fuera norma y fuera utilizado por todos de la misma manera, ya no solo tendría repercusiones positivas en nuestra productividad, sino que probablemente mundo seria un lugar un poco mejor; pero no nos desfocalizemos, y volvamos a lo que nos ocupa. De hace algún tiempo, me he planteado la siguiente pregunta: ¿es posible llegar a acotar el sentido común?, almenos en lo que a productividad personal se refiere…

En primer lugar, ¿que es el sentido común? hay varias definiciones, pocas llegan a la concreción y algunas de ellas rayan lo esotérico (haciendo referencia a la capacidad de discernir entre el bien y el mal), todas son muy simples (transcribo literal): “una facultad que posee la generalidad de las personas, para juzgar razonablemente las cosas” o “practical judgment independent of specialized knowledge or training; normal native intelligence” o “prudent judgment based on a simple perception of the situation or facts”.

Capacidad para juzgar razonablemente, independiente de conocimientos o entrenamiento, inteligencia nativa, juicio prudente basado en la percepción de los hechos o situaciones…estas definiciones nos ayudan a ver que el sentido común muchas veces no es tan común, y que cada uno de nosotros puede tener una percepción distinta al respecto de cualquier tema.

Delante de esta poca concreción, he llegado a la conclusión de sustituir las recomendaciones relativas al uso del sentido común hacia las de: basate en tu experiencia. La experiencia al fin y al cabo es realmente lo que es necesario, los resultados de situaciones similares son los que podremos aplicar en situaciones similares. No podemos confiar solo en el sentido común para enfrentarnos a una área aún desconocida, nos deja unas opciones demasiado abiertas, si es que nos las llega a ofrecer.

No hay otra que probar. Pruébalo, si te equivocas no pasa nada, así te conocerás y te calibrarás, poco a poco irás encontrando las respuestas. Así despejarás dudas y encontrarás las mejores maneras, o como mínimo las que ti te funcionan mejor, de hacer las cosas o de tomar decisiones.

Así que, ya que lo tenemos, cabe dejar al sentido común su pequeña dosis de protagonismo, pero debemos de encontrar otras opciones mas fiables para resolver las encrucijadas que diariamente se nos plantean, y es donde la experiencia gana protagonismo, se trata de vivir, hacer y probar cuanto mas mejor, con esto podremos sustituir el sentido común (poco concreto) por opciones más concretas, útiles y contrastadas por nosotros mismos.

 

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