Liderazgo efectivo también significa ‘no hacer’

Profundizando un poco más en lo que ya describía en el anterior post El primer gran paso hacia un liderazgo efectivo (donde me focalizaba en el sentimiento de imprescindibilidad y control del líder) y siguiendo con los viejos tópicos que deben dejarse atrás, en este caso me centraré  en la sempiterna necesidad de hacer o actuar, que en líderes con mucha orientación a resultados (me atrevería a decir que casi todos) significa de igual manera una fortaleza y una debilidad.

¿Cual es la realidad de un líder hiper-responsable e hiper-ocupado? Pues una lista infinita de cosas por hacer; y claro, el universo es infinito pero nuestras capacidades, habilidades y tiempo no (por muy bueno que seas), así que tomar consciencia de ello es lo primero, luego está como gestionarlo. Para hacerlo, puedes crear la lista ‘Not-Do’, que como su nombre indica, contiene unas tareas que son ‘sacrificadas’ en pro de otras.

La lista ‘To-Do’ contiene las tareas que deberíamos estar haciendo, algunas de ellas serán tareas estratégicas realmente importantes, con un alto impacto en la organización, pero en ella también habrá tareas menos estratégicas pero que también forman parte de nuestro trabajo, como podría ser, responder algún correo electrónico.

¿Qué puede o suele pasar? que priorizamos las tareas que tenemos más claras o que nos requieren menos esfuerzo, ya que, tachar tareas de la lista engancha, y en definitiva son cosas que también tenemos que hacer ¿no?

¿Pero qué está pasando realmente? Que procrastinamos ‘sutilmente’ tareas importantes o de alto impacto, y eso un líder efectivo no se lo puede permitir, y aquí es donde está precisamente la diferencia entre la efectividad y el querer y no poder.

Para resolverlo deberemos situar en lo alto de nuestra lista estas tareas que conllevarán un mayor impacto en nuestra área de responsabilidad, que pueden ser dos o tres, y de aquí hacia abajo, es lo que conformaría nuestra la lista ‘Not-Do’.

Y os preguntaréis… ¿qué pasa con estas tareas? También deben hacerse…

Pues si, pero no… y más si significa que retrasas o dejas de hacer otras tareas estratégicamente claves. ¿Cómo gestionarlo? Hay varias posibilidades:

Delégalo: hacerlo bien es una habilidad clave del líder efectivo y de esto hablaba en el anterior post.

Toma la decisión de no hacerlo: responsabilidad es decidir, así que si no se puede, no se puede. Debes valorar las consecuencias de no hacer una determinada tarea respecto las consecuencias de no hacer otras.

Posponlo y reevalúa la necesidad después de un tiempo: pueden pasar varias cosas: que haya quedado obsoleta, por lo tanto o no era tan importante; se ha convertido en otra tarea que ahora deberás evaluar;  o bien, que ahora sea ya muy importante, por lo tanto su prioridad la situará automáticamente en la lista ‘To-do’. Muchas veces, esperar también funciona, ya que te muestra la prioridad real de algunas tareas.

Claro está, que debes revisar la lista ‘Not-Do’ con cierta periodicidad, esto te permitirá ganar seguridad convenciéndote que estás haciendo lo correcto y así podrás enfrentarte a la división/clasificación de manera más segura.

 photo credit: marfis75 via photopin cc

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *