La trampa de las fechas subjetivas

Antes de empezar, ¿qué entendemos por fechas subjetivas?, son las que nos imponemos nosotros mismos, aquellos plazos que nos marcamos cuando ‘planificamos’ para ordenar nuestro espacio/tiempo y fijar cuando haremos una tarea.  Complementariamente a estas, hay las fechas objetivas, que son las que nos vienen impuestas, ya sea por tu jefe, por un cliente o por la administración, para poner algunos ejemplos.

Las fechas subjetivas se usan muchísimo, y es frecuente encontrar consejos productivos como el que copio textualmente:

Set self-imposed deadlines:

While we usually think of a stress as a bad thing, a manageable level of self-imposed stress can actually be helpful in terms of giving us focus and helping us meet our goals. For open-ended tasks or projects, try giving yourself a deadline, and then stick to it. You may be surprised to discover just how focused and productive you can be when you’re watching the clock.

Sin ir más lejos, yo mismo las he estado utilizando hasta hace bien poco y es normal para mi, observar su uso frecuente.

Ya conté que actualmente estoy en fase de relanzar mi GTD, puliendo detalles y cambiando ciertas creencias que aún tenía arraigadas. GTD significa dar un ‘salto de fe’ en muchos momentos, y este es un claro ejemplo. He aprendido que es mejor no cuestionar y dejarse llevar; y dentro de este proceso, comprobar que se puede planificar si las fechas subjetivas, ha sido una verdadera revelación para mí.

Conclusión: fuera fechas subjetivas, no aportan nada de nada y, al contrario de lo que dice el texto citado, solo te aportan estrés (malo) y frustración. El uso de fechas subjetivas está muy extendido; creo que es porque así parece que organizas y planificas, pero es falso, es solo un espejismo. Supongo que alguien habrá, pero yo aún no he conocido a nadie, que cumpla con las fechas autoimpuestas, o como mínimo, no sin antes haberlas reprogramado un par o tres de veces.

El propio sistema GTD, con sus revisiones, te permite que fluya la ‘autopriorización natural’ (como lo llama José Miguel Bolívar), si las haces con rigor, verás cómo las tareas van saliendo y no es necesario ni perder el tiempo asignándoles fecha ni estresándote. Además la confianza en el sistema verás como aumenta.

¿Qué sentido tiene planificar para dentro de dos semanas una tarea que ya estoy en disposición de hacer? Haciendo uso de la planificación natural estoy seguro que la llevarás a cabo antes. Grábate a fuego que las tareas, o tienen una fecha impuesta (objetiva) o no tienen.

En este post, pretendo contar mi experiencia a nivel usuario, y así, reforzar con ella lo que ya describen muy bien en sus blogs Jerónimo Sanchez y Antonio José Masiá, al respecto de las fechas subjetivas y GTD. Si queréis profundizar en el tema os recomiendo que leáis sus posts.

Comentarios

  1. dice

    Tienes toda la razón Jordi, las fechas subjetivas no sirven para nada. Lo que sí sirve a veces es convertir una fecha subjetiva que tenemos en mente en objetiva, buscar la forma de convertirla en impuesta.

    Por ejemplo, acordar con alguien una llamada para tratar un tema (para así poner límite al proceso de investigación) o anunciar públicamente que en cierta fechas publicarás cierta cosa (para que así te ciñas a esa fecha sí o sí).

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Buenas Jordi, yo creo que lo que propones debe ser el último recurso, y deberíamos ser capaces de gestionarlo sin imponernos los plazos. Aunque es cierto que, a veces, cuando algunas tareas se encallan, un empujoncito no va mal…

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