GTD, dinamizador de tus proyectos vitales

¿Cuantos de nosotros tenemos proyectos vitales guardados en un cajón de nuestro cerebro? estudiar un máster, empezar un blog, aprender a cocinar, emprender un negocio, montar un huerto, ir de excursión con nuestros hijos… estos son solo algunos ejemplos, y de distintas envergaduras, de proyectos personales que frecuentemente tenemos aparcados esperando su momento. El problema es que este momento nunca llega.

Optimizar el rendimiento de nuestro tiempo está al alcance de todos, mejorando hábitos e implementando un buen sistema de productividad personal, este hecho, ya de por sí, aumentará las posibilidades que nuestros proyectos germinen, pero a pesar de esto, el porcentaje de éxito aún acostumbra a ser muy bajo.

¿Por qué? porque no solo depende de disponer de más o menos tiempo para dedicarles, sino que son proyectos que acostumbran a depender solo de ti, en los que nadie te presiona, y total, si no los ejecutas, no pasará nada (al menos nada más allá de sentirte mal contigo mismo), por eso no los priorizamos y nos centramos en cuestiones más ‘terrenales’.

Esto, unido a que normalmente están en una fase de definición imprecisa, hace que los acabemos categorizando más como ilusiones, que como propuestas factibles.

Así, una de las ventajas con las que me he encontrado al aplicar la metodología GTD, es que además funciona como una excelente dinamizador de ilusiones.

Lo mejor de la vida son las ilusiones – Honoré de Balzac

Para empezar, el hecho de vaciar la cabeza y anotarlo todo, ya te obliga a elevar un nivel la concreción de tu idea.

Trasladarlo a la carpeta de algún día/quizá, supone un segundo nivel, ya que visualizas todos tus proyectos juntos, y en las revisiones, sistemáticamente lo ves allí parado… con lo que cada día que pasa, el impulso para pasar a la acción es más grande.

Y también, echar mano de la planificación natural, que te ayuda a que la idea cristalice, poco a poco va cogiendo forma y vas desgranando hasta que llegas a la primera acción; esta acción física con la que tu proyecto vital empieza a rodar, a moverse, a crecer…

Es por todo esto, que considero GTD como un gran dinamizador de mis proyectos vitales.

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