No son las herramientas, son tus hábitos

Evidentemente las herramientas son importantes, y la verdad es que con la tecnología que tenemos a nuestro alcance, cualquier proceso puede ser mucho más simple, práctico y llevadero que si no dispusiésemos de estos avances.

A pesar de esto, yo siempre he creído que lo último no siempre es lo mejor, de hecho no hay nada que me dé más rabia que una vez ya has superado la curva de aprendizaje de una aplicación, y por lo tanto vas como una flecha, te cambien la versión y ¡ala! a empezar de nuevo.

Pero, volviendo al tema, y en lo que a productividad se refiere, siempre llegamos a la típica pregunta: ¿cuál es la mejor herramienta para gestionar mis listas o mi sistema de productividad?, estamos en una era, donde todo parece que debe ir ligado a una solución tecnológicamente avanzada. ¿Esperamos siempre un milagro?

Pues no, esto no funciona así, porque la herramienta la debes definir tú, es importante que definas exactamente cuáles son tus necesidades y a partir de aquí, investigar opciones y escoger la que las cubra mejor. Y para hacer esto, debes primero conocer el método, aplicarlo y fijar los hábitos. TUS hábitos, no los que te IMPONGA una herramienta.

Este fin de semana he empezado a leer la versión 2015 del libro de David Allen: Getting Things Done. En las primeras páginas escribe alrededor del estado de actualización de los principios en que se basa GTD y sobre el método en sí, sobre si desde el 2001, en que se publicó la primera edición, hasta ahora, se había quedado obsoleto.

Y resulta que no, que después que millones de personas lo hayan adoptado, a pesar de los cambios que se han producido en nuestro entorno y el avance de la tecnología, todo sigue muy vigente.

Ahora todo es más rápido, el peligro de interrupciones más elevado y la exigencia, por lo general, ha aumentado. Todo esto implica una mayor dificultad en la gestión de nuestra atención y por lo tanto, GTD (o en su defecto, cualquier método para mejorar nuestra productividad) es más necesario que nunca.

No hay nada nuevo, simplemente la frecuencia de todo ha aumentado

Y GTD no se basa en ninguna herramienta, se basa en ti mismo, en el funcionamiento de tu cerebro y en tus hábitos…y es por eso que creo que aún está tan vigente, porque nosotros evolucionamos a menor ritmo que la tecnología.

Así que no cometas el error de dejar que una herramienta te marque el ritmo. La base de tu productividad no son herramientas, son tus hábitos

photo credit: IMG_4108 via photopin (license)

Comentarios

  1. dice

    Hola Jordi,

    muy de acuerdo con tus comentarios y la visión y realidad de la importancia de los hábitos. Pero también soy de los que piensa que las herramientas son importantes, aunque en un segundo plano. Incluso para generar hábitos, pueden ser muy útiles. Eso si, lo importante es encontrar y aprender a sacar partido a la herramienta que selecciones… sin la obsesión de tener el último grito tecnológico.

    Por ejemplo, para empezar a aprender con GTD puede ser muy interesante a trabajar con herramientas analógicas (cuadernos, lápiz, carpetas, postit,…). Una vez se va adoptando y aprendiendo la metodología, se puede pensar en ir incorporando tecnología… pero siempre que se tenga ya el hábito.

    Un abrazo

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Muchas gracias por tu comentario David.
      Es cierto que una buena herramienta, al final, nos facilita siempre la tarea, a al menos algún aspecto de esta. Lo importante es escogerla con criterio y conocimiento de lo que necesitas, y no dejarse llevar por los ‘cantos de sirena’.
      ¡Saludos!
      Jordi

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