¿Conoces el origen de tu efectividad?

Hoy tenía ganas de volver al principio, a una cosa tan simple pero tan importante, y que para mí fue la revelación, el inicio de mi camino hacia una mayor efectividad: el hábito de vaciar mi cabeza.

If you mind is empty, it is always ready for anything, it is open for everything. Shunryu Suzuki.

Vaciar la cabeza… que significa y ¿por qué?

Imagínate una moto con un ralentí mal calibrado, mucho ruido y mucho gasto de gasolina, ¿no? Pues tu cerebro, lo mismo, ¿no tienes la sensación que siempre está ocupado, que tiene mucho ‘ruido’ que impide concentrarte y ser efectivo en lo que quieres hacer?

La causa de este ‘ruido’ es que tienes muchos cabos sueltos y esta situación a nuestro cerebro no le gusta, constantemente quiere cerrar estos cabos y esto le provoca un gasto notable de recursos, muchas veces es sutil e imperceptible, pero que impide que puedas focalizarte en tus tareas y optimizar tus capacidades. Ten en cuenta también que si tu ocupación es la de trabajador de conocimiento, tu herramienta principal de trabajo (tu cerebro) no está en una situación óptima, con lo que el problema es mucho peor.

Las principales causas de estos cabos sueltos son:

  • No has clarificado exactamente que pretendes, tienes una idea o intención que te ronda por la cabeza pero no has concretado que quieres.
  • En caso que sepas lo que pretendes, no has clarificado como lo llevarás a cabo, cuáles serán las acciones para acometer este fin.
  • En caso que ya sepas que pretendes y como lo harás, no lo has anotado en ningún sitio ni has establecido un sistema de recordatorios, sigues confiando en tu ‘buena memoria’.
  • En caso, que sepas que pretendes, sepas las acciones, y las anotes, no lo haces en un sistema confiable, depende el día lo haces de una manera, o de otra si se tercia.

Así pues, diagnosticado el problema, debes poner soluciones. Y aquí el primer paso en GTD: capturar o lo que es lo mismo, vaciar la cabeza. Pero si no eres GTDista, ni lo pretendes ser,  también debes solucionarlo, y con lo expuesto antes tienes unas buenas pistas:

  1. Clarifica que quieres, de hecho, grábate a fuego y repítete constantemente la pregunta ¿Qué quiero?
  2. Decide y anótalo
  3. Crea un sistema de recordatorios fiable y ¡mantenlo!

Comentarios

  1. dice

    Hola Jordi,
    Me ha gustado la metáfora de la moto al ralentí mal calibrado, como un cerebro que constantemente está ocupado, nunca vacío.
    Respecto al plan final que planteas, añadiría un matiz que es el siguiente. En lugar de combinar en una única pista «Decide y anótalo», lo dividiría en 2. Primero Anótalo y luego, en función de tu respuesta a la pregunta ¿Qué quiero?, decide.
    Gracias por compartir y que tengas buen día.
    JS

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Cierto y totalmente de acuerdo con el matiz que haces, mucho mejor como tu lo planteas.

      ¡Gracias a ti por la aportación! Saludos,
      Jordi

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