El miedo al error, una amenaza para tu efectividad

Hay muchos factores, también habilidades y actitudes, que influyen definitivamente en tu efectividad personal. Siempre repito que para alcanzar altas cotas de efectividad, debemos, en primer lugar, conocernos, después conocer el porqué de las cosas, una vez hecho esto, empezar a cambiar creencias, establecer o modificar ciertos hábitos y por último, adquirir métodos y herramientas.

En este camino, hay una cosa, que, personalmente, creo que tiene una gran influencia en nuestra efectividad, y más concretamente, en uno de los binomios que siempre he defendido como claves en el desarrollo de nuestro potencial: la efectividad y la creatividad. Esta es, el miedo al error.

Cometer un error, normalmente conlleva un proceso doloroso, pero también gracias a estos, podemos evolucionar, ser mejores y más fuertes.

El miedo al error, viaja con nosotros desde que somos niños, en la escuela no nos educaron precisamente para gestionarlo, sino más bien nos influyó en la dirección contraria: el error, el fallo, es malo. Si suspendes es porque no has estudiado o porque no has trabajado bastante, o simplemente no eres lo suficientemente listo (por no decirte directamente que eres tonto). Ser el último, o bien fallar estrepitosamente nos provoca vergüenza y duele. Y esto, de forma más o menos consciente, lo llevamos siempre con nosotros.

Aunque lo sepamos, entendamos y lo intentemos evitar, la creencia está tan arraigada, que el error siempre nos provoca un bache en el rendimiento, de manera automática, inconsciente e irracional.

Afortunadamente, cada vez más, se habla de la nueva cultura del error, de percibirlo como una oportunidad y una consecuencia lógica del crecimiento, del aprendizaje y del cambio. Sin errores no hay evolución, ni mucho menos, cosas nuevas (innovación).

De hecho, si no te equivocas nunca, es porque quizá estés equivocándote en un grado aún mayor, que tu motivación principal no sea la de llegar a algún sitio o conseguir algo, sino que solo sea evitar el error.

¿Y esto, como afecta nuestra efectividad? Pues de varias maneras:

En lo más básico: el tiempo que ganas en la toma de decisiones, evitando andar en círculos cuestionándote los peligros, pensando en si está bien o mal y en que pasará. Escoge un camino y ándalo. Así verás cosas que no podías ver en una primera aproximación, y si ves que no es el camino correcto, puedes dar marcha atrás. En este camino, seguro que habrás encontrado cosas que te pueden ser útiles en un futuro, o bien habrás rechazado algunas ideas con más criterio que si no hubieras recorrido este tramo. Como puedes ver, es más efectivo y productivo moverse, aún a riesgo de tener que rectificar, ya que este tiempo lo habrás invertido en experiencia que multiplicará tu efectividad en el futuro.

Otra cosa derivada de la anterior: frente un nuevo proyecto y con el miedo al error acechando, puedes planificarlo hasta el mínimo detalle, incluso de forma obsesiva, pero en esta planificación ¿estás seguro que explorarás todos los caminos posibles? O bien, ¿irás solo por los que conoces o dominas? ¿te perderás algo? Quizá haciéndolo así pienses que eres muy efectivo, pero esto solo será consecuencia de que trabajas con metas que ya has alcanzado antes, y las conoces. ¿No crees que podrías aspirar a algo más?

¿Eres un ’overplanner’? Falsa efectividad, porque aunque tendrás un proyecto milimétricamente dividido en acciones, probablemente no estarás preparado para afrontar los imprevistos. Quizá con el margen de seguridad y en el área de confort con la que trabajas no es frecuente que falles, pero si esto pasa, el impacto de la sensación de haber fallado y el agobio por la necesidad de replanificación urgente, puede ser devastador.

Como puedes ver, ‘entrenar tu cintura’, perdiendo el miedo al error e integrándolo como una cosa normal, al final, aumenta tu efectividad de muchas maneras.

Cierto es también en que hay ámbitos en los que no se puede fallar, donde hay demasiado en juego para cometer un error, en estos casos mejor no hacer experimentos, pero, ¿has pensado que en estos casos es probable que estés aplicando experiencia o conocimientos de alguien que ya se ha equivocado o investigado antes?

Y otro apunte que os dejo para la reflexión: existe el miedo al error integrado en la cultura corporativa. ¿Qué consecuencias tiene?

Evitar el riesgo, es una amenaza para la creatividad, entender el error es innovación.

Post inspirado en fragmentos del libro Creativity Inc. de Ed Catmull

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