¿Pitufo gruñón o comunicación efectiva?

De una forma u otra durante nuestra jornada interaccionamos con mucha gente por lo que la comunicación interpersonal es totalmente habitual y muy necesaria, pero también puede ser una amenaza para nuestra efectividad.

En otras ocasiones ya hemos hablado sobre las características que debe tener la comunicación para que sea efectiva, por ejemplo, que sea simple y directa. Aunque esto es la teoría, ya que en la realidad debemos añadirle también las convenciones sociales, y más en nuestra cultura, donde lo simple y directo, muchas veces es interpretado como signo de mala educación. Así, es considerado de buen gusto enriquecer la conversación con otros temas no directamente ligados al objetivo directo de la comunicación, por estas mismas convenciones también estamos acostumbrados a conversar por conversar si coincidimos con alguien en algún punto de la oficina.

Dicen que esto es necesario para que el ambiente laboral sea sano, y si, también es cierto; el problema llega en el momento en que perdemos el norte y la llamada, mail o conversación se nos va de las manos. Y lo que tenían que ser cinco minutos se convierten en una hora.

Si además, esta interacción te llega como una interrupción y no la gestionas correctamente, tus planes del día se pueden ir al traste en un momento. Estoy seguro que te es habitual ver personas que no tienen tiempo para nada y nunca cumplen los plazos, pero siempre tienen un momento para comentar cualquier cosa.

Sabes que parte de tu tiempo es absorbido por la gestión de las relaciones sociales? Sabes controlarlo o no te das cuenta y ya estas liado?

Tomar consciencia es lo primero, y lo segundo, es intentar controlarlo. La frontera entre gestionar la comunicación de manera efectiva y lo que se considera mala educación es muy fina, siendo, además, una valoración muy subjetiva, con lo que deberás decidir que es prioritario para ti e ir modulando tu comportamiento hasta el punto que tu comunicación sea efectiva pero nadie se sienta violento al hablar contigo.

Es un tema que frecuentemente provoca polémica, ya que parece que proponer reducir las comunicaciones o hacerlas más breves, va en contra de nuestra naturaleza. Somos animales sociales y que estas relaciones fluyan, influye también en positivo en nuestro rendimiento, pero todo tiene sus limites, o mejor dicho, sus medidas adecuadas. Y todo lo que tienen de bueno las relaciones sociales, lo pueden tener de malo en nuestra efectividad. Ni lo uno es tan bueno, ni lo otro es tan malo.

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