Tres hábitos diarios que favorecerán tu efectividad

Repetimos el mantra: nuestra efectividad se basa en nuestros hábitos. Así, solo introduciendo nuevos hábitos o cambiando algunos otros, nuestra efectividad puede dar un giro radical. He aquí el secreto, aunque tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Empecemos por los hábitos más básicos, luego ya llegará profundizar en toda su magnitud para dar un salto cualitativo, y de forma definitiva, en nuestra efectividad. Para ello podrás adoptar alguna metodología que te ayudará a sacar tu máximo rendimiento. Pero ten claro que el motor de estas metodologías también son los hábitos, ya que no dejan de ser procesos ordenados de estos, que tienen como resultado una optimización de tu efectividad. Esta no son magníficas apps, o magníficos libros, o magnificas formaciones, que los hay. Todo esto son solo herramientas que te ayudarán, y además muy bien. Pero final, la clave son los hábitos. Determinar cuales, planear su adquisición y fijarlos es donde debes destinar tu energía. Tu foco debe centrarse sobre todo en el seguimiento, en persistir y no abandonar hasta que el hábito ya sea parte de ti. Volviendo a la app, al libro o a la formación, de nada sirven si durante unos meses no destinas la mayor parte de tus recursos a fijar lo que has aprendido.

A lo largo de los años, he ido observado que hay algunos hábitos que son especialmente importantes para mi efectividad. A continuación menciono los tres que personalmente creo que me han aportado más valor. No quiero obviar que cada uno de nosotros tiene su propia manera de ser y su entorno, lo que a mí me funcione puede ser que a ti no te sirva para nada, aunque lo bueno está en proporcionar elementos para la reflexión y luego que cada uno haga según le convenga.

Estos tres hábitos clave vienen todos derivados del método GTD. Está claro que su optimización va ligada a su integración dentro de la metodología, pero como no todo el mundo está dispuesto a adoptarla al cien por cien, estos hábitos por sí solos ya son muy potentes. Precisamente, es habitual encontrar autoproclamados practicantes de GTD que realmente solo llevan a cabo alguno de estos. Esto es debido, como hemos dicho antes, a que por sí solos ya pueden representar un cambio de paradigma en muchos.

  • Capturar: no guardarte cosas en la cabeza, anota o guarda todo lo que creas que vas a necesitar, ya sean ideas o cosas. Evita tener temas volando por tu cerebro, fíjalos.
  • Revisiones: dedicar un momento cada día a ver que tienes pendiente y decidir que harás en el próximo espacio de tiempo. Mucho mejor si tienes algún sistema de gestión de tareas. Aunque si no lo tienes, dedicar un momento a respirar y pasar a limpio tu nudo mental, también puede ser muy efectivo.
  • Si puedes hacerlo hazlo: si tienes todo lo necesario para hacer cualquier tarea, y hacerlo no rompe tu flujo, no lo dudes, ¡procede!

Como he dicho esta es una visión subjetiva, son los puntos que han sido y siguen siendo claves para mí. Por supuesto, su efecto y su sentido se multiplican exponencialmente dentro de la metodología GTD, pero nos sirven para poder ver una pequeña muestra de todo el universo de hábitos que influyen determinantemente en nuestra efectividad.

Comentarios

  1. dice

    Totalmente de acuerdo en que lo más importante de todo son los hábitos y, en ese sentido, creo que es algo que tenemos que potenciar tanto como podamos todas las personas que hablamos o trabajamos en el mundo de la productividad y la efectividad personal.

    Capturar absolutamente todo lo que pasa en tu vida es uno de los cambios más importantes a hacer y, de hecho, ese cambio va muy ligado con una buena revisión diaria y semanal que te permita estar seguro que estás capturando absolutamente todo (y, déjamelo añadir, organizándolo adecuadamente para no estresarte ;))

    En cualquier caso, no acabo de estar de acuerdo con la afirmación de “Si puedes hacerlo, hazlo”. En un porcentaje muy alto de las ocasiones, hacer algo que no teníamos planificado está rompiendo tu flujo de trabajo, por lo que no merece la pena arriesgarse a hacer las cosas en el momento en el que se nos ocurren.

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Hola Jordi, gracias por el comentario.
      Respecto lo último que comentas, si, es cierto lo que dices y quizá en el post esta excesivamente simplificado. No pretendía decir que hagas las cosas cuando se te ocurren sino remarcar el hecho de evitar la procrastinación. Convencerte y ser más expeditivo en hacer y no estar dándole vueltas mejora tu efectividad.
      Saludos,
      Jordi

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