Voy de culo

Permitidme la informalidad del título, pero… ¿cuantas veces oís esta expresión? ¿no os es desconocida, no? Efectivamente, es muy frecuente.

¿Por qué? Porque ciertamente es habitual manejar más compromisos de los que podemos atender. Instalamos nuestro piloto automático en modo saturación y lo aceptamos como la forma normal y natural de navegación en nuestra vida.

¿No habéis pensado nunca en ello? Y en la naturalidad y benevolencia con la que la mayoría de las veces lo aceptamos.

Así, ¿el estrés es consecuencia de ‘…’ o puede llegar a tener una parte auto inducida?

Más allá de la explicación genética sobre la necesidad de vivir con cierto grado de estrés, debido a nuestros orígenes como cazadores y garantía para nuestra supervivencia, creo que hay otras razones que también tienen mucha influencia en este tema.

Observad la siguiente imagen y responded rápido: ¿Quién trabaja más?

oficina productiva

¿En un primer impulso, que habéis pensado? Culturalmente, aún esta mejor visto quien va estresado que alguien que afronta su día a día de manera relajada. La valoración es así de subjetiva, cuesta mucho desplazarla hacia la cuantificación real de la cantidad y calidad del trabajo resultante o ligada a la consecución de los objetivos. Y no hace falta decir nada acerca de la valoración de otros parámetros, como podría ser la innovación. Como es cultural, lo tenemos interiorizado, y de esta manera es como demostramos que estamos haciendo lo que toca.

Además, en este marco:

Todo esta permitido: el objetivo es cumplir con los mínimos, y gracias. Con lo que nos aceptan cierta laxitud en las reglas.

No tengo que decidir: nos centramos en las tareas que dominamos más, y finalmente no encontramos tiempo para las que requieren un poco más de esfuerzo, o requieren tomar decisiones importantes. En esta situación, frecuentemente, penalizamos tareas con alto valor, pero que requieren más energía.

¿Puede esto crear también un efecto tipo Síndrome de Estocolmo en nuestra relación con el estrés?

Quiero dejar claro que no quiero ofender a nadie, ni mucho menos.  Hay realidades de todos los colores, y efectivamente hay algunas que pueden llegar a ser crueles y agobiantes. No alcanzar con todo el trabajo que tienes pendiente es muy duro y puede tener consecuencias incluso en nuestra salud, así que se que no es tema para frivolizar. Lo que pretendo es lanzar la reflexión y que cada uno se sitúe a si mismo donde le plazca y saque sus propias conclusiones. Ya sea desde el punto de vista de tu propia carga de trabajo, como la de tu equipo.

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