El impacto del cambio en nuestra efectividad

Mucho hablamos de ser más efectivos, de técnicas, trucos y métodos. Pero esto solo significa la punta del iceberg, reducir la efectividad a esto, es sesgar su magnitud real. La efectividad nunca ha sido la gestión del tiempo, más bien es la gestión de nuestra vida. La gestión del tiempo tal como mucha gente aún la entiende es solo una parte infinitesimal dentro del total de lo que estamos hablando.

Me atrevería a afirmar que el 100 % de nuestras acciones y actitudes tienen un impacto directo en nuestra efectividad. También afirmaría que tener el control sobre este 100% es totalmente imposible, más bien diría que trabajando duro, cambiando creencias, hábitos, etc, lo único que haremos es mejorar un pequeño porcentaje, aunque es cierto que este es muy significativo y visible. Sería como un Pareto, equilibrando un 20%, tenemos un 80% de mejora, o como mínimo, de sensación de esta.

Todo esto hace que la efectividad tenga una componente de volatilidad importante. Los bajones siempre están al acecho, cualquier motivo es bueno para volver a las andadas, pero esto es así, afirmar lo contrario seria mentir, somos personas y no maquinas. Nuestra realidad es tan compleja, tan poliédrica, que la ingobernabilidad es frecuente. Asumámoslo, nunca seremos robots. Y no me malinterpretéis, no he tirado la toalla, sigo pensando que nuestra efectividad es clave en nuestra felicidad, pero nada de frivolidades, el que algo quiere algo le cuesta, y el panorama es este. Mejor empezar con todas las cartas sobre la mesa.

Y os pongo un ejemplo de una de estas actitudes que impacta directamente en nuestra efectividad: la resistencia al cambio. Esta es una de las mayores pérdidas de tiempo y de energía a las que nos podemos enfrentar. Han pasado los tiempos en que los entornos eran seguros, ahora todo es efímero y cambiante. Buscar siempre la estabilidad y resistirse al cambio es una estrategia que puede terminar acabando contigo.

Mira a tu alrededor ¿cuantos paradigmas han cambiando? Los puntos de referencia se mueven a una velocidad increíble. No creo que resistirse sea la actitud más efectiva, la plasticidad delante del cambio si que lo es. Cambio=oportunidad, parece un tópico, y la verdad es que la mayoría de las veces responderíamos con un: que las oportunidades las busque tu tía y a mi dejadme tranquilo. El problema es que las cosas vienen como vienen, y podemos resistirnos patéticamente o bien afrontarlo de cara y ver que podemos sacar en positivo. La opción de letargo es inexistente, así que nosotros decidimos en que empleamos la energía, en resistir o en empujar.

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