No te olvides de Decidir

Nuestra efectividad es como un collage de cientos de piezas. Piezas que principalmente son hábitos, aunque no tan solo. Cualquiera de estas, juega su papel y tiene su impacto. Y el resultado de su combinación es nuestra efectividad.

Dentro de todo este entramado, hay una acción que destaca en importancia. Se trata de Decidir. Y muchas veces, pasa desapercibida. Tomar decisiones, diría que es casi como respirar, no me atrevo a cuantificar cuantas decisiones tomamos al día, pero seguro que son muchas. De hecho, solo tenemos consciencia de unas pocas, donde la acción la convertimos en tarea: decidir sobre… Normalmente, lo que las hace destacar sobre el resto, lógicamente, es la magnitud de lo que conlleva. En estos casos, efectivamente, la acción si que se tangibiliza.

Pero Decidir no es solo para estos casos. Decidir, incluye todo, desde que vas a desayunar hoy hasta en que vas a invertir miles de euros. Lo que nos jugamos en la decisión es muy distinto, pero el proceso mental es casi el mismo. En cualquiera de los casos nuestro cerebro le destina energía.

Decidir, decidir y decidir. Parad un momento, y tomad consciencia de cuantas decisiones habéis tomado desde que os habéis levantado.

Además de la toma de consciencia de lo importante que es para nosotros la acción de Decidir, hay otro tema a tener en cuenta y del que tampoco somos demasiado conscientes: decidir que hacer significa también renunciar (silenciosamente) a hacer algunas cosas.

La cosa más difícil para un dirigente es no conceder ninguna importancia a las cosas que no tienen ninguna importancia. Charles de Gaulle

Así que amplía tu perspectiva frente a las decisiones. Tenlo claro, es importante, porque cada vez es más frecuente que nos movamos en entornos VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad), y en estos, gestionar tu capacidad para Decidir es clave ya que si no, tu efectividad naufragará.

Por un lado, no te desgastes más de lo necesario, no des muchas vueltas a las pequeñas decisiones. Establece rutinas, libera energía mental y dedícala a otras cosas como por ejemplo ser más creativo. O bien, dedícala a las decisiones de magnitud.

Por otro, cuando te enfrentes a decisiones con gran repercusión, no quieras hacerlo rápido, hazlo bien. Pero sobretodo, cuando decidas, reconoce lo que has decidido hacer y también lo que has decidido no hacer. Camina y aprende, no le des vueltas, porque recuerda que ya decidiste, y sería por algo. No entres en el circulo vicioso del que habría pasado si, porque si tomar decisiones consume energía, fantasear con hipótesis es ya el no va más del derroche.

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