10 claves para mantener tu foco intacto

Debemos cuidar de nuestro foco como si fuera un tesoro, ya que de la capacidad de concentrarnos en lo que estamos haciendo dependerá nuestra efectividad.

Y para hacer esto, hay una serie hábitos que, a pesar de ser muy básicos y evidentes, no siempre los tenemos en cuenta. Y la verdad es que por lo fáciles que son de llevar a cabo, es una verdadera lástima no hacer un pequeño esfuerzo.

Algunos de ellos, son:

Cierra las notificaciones: ya es suficientemente difícil conseguir enfocarse en una tarea como para perder la concentración por culpa de cualquier sonidito que nos salga al paso. Puede ser que en algún momento tengas que estar en alerta, pero estoy seguro que no es durante 24 horas al día.

No te olvides de las pausas: las pausas programadas aportan mucho a tu efectividad. Contrariamente a lo que pueda parecer, no estarás perdiendo el tiempo ni siendo poco efectivo, parar un momento cada cierto tiempo de enfoque intenso y continuado multiplicará tus espacios de alto rendimiento.

Ni tengas miedo ni seas demasiado perfeccionista: hazlo y ya está. Así de fácil, mantener, paralelamente a lo que estés haciendo, pensamientos recurrentes sobre si lo que estás haciendo está bien o mal no hace más que afectar negativamente tu concentración.

Pon un poco de orden: ya sea en tu escritorio físico como en el digital. Está demostrado que entornos desordenados favorecen la ansiedad y dificultan la concentración.

Si debes hacer algo que no te apetece, hazlo lo primero: sino no conseguirás concentrarte plenamente en nada más, porque todo el rato estarás pensando en eso. Además, una vez hecha esta tarea difícil, la sensación de liberación que se te queda, multiplicará tu efectividad.

Mantén tu perspectiva: no te hundas en el hoyo, donde todo parece imposible. Preocúpate solo por lo que realmente sea importante, y únicamente de las cosas en las que tú puedas hacer algo.

Especialízate: concéntrate en una tarea, evita estar tocando mil teclas (os recuerdo que la capacidad multitarea no existe). Del mismo modo, hacer las tareas correspondientes al contexto en el que estamos favorece el foco ya que el entorno es el adecuado.

Aprende: reflexiona sobre que errores has cometido, reconoce los momentos del día te son más propicios, que detalles han favorecido momentos de alta efectividad…y evoluciona.

Pasa de las noticias: tranquilo, que si son importantes y te afectan, ya te llegarán. Viendo cómo está el patio, solo nos puede entrar el mal rollo. Céntrate en lo que sea importante para ti, y sobre todo ¡en lo que sea accionable!

Y, para terminar, no olvides cuidarte, comer bien, hacer ejercicio, descansar adecuadamente, todo esto tiene mucha influencia en nuestra capacidad de concentración.

¿Te parece fácil? Si ¿no? ¡pues a que esperas! 😉

Comentarios

  1. Leonidas dice

    Gracias. Especialmente por el de no tener miedo ni ser perfeccionista (que sufro especialmente)
    Gracias por resumirlo también

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