70.000 pensamientos en contra de tu efectividad

Acabo de leer que tenemos aproximadamente 70.000 pensamientos cada día. ¡Uf, así como vamos a ser productivos!

Nuestra mente fluye descontroladamente y tiene una tendencia brutal a complicarse sola. Pensamientos que surgen y se complican, que dan lugar a nuevos pensamientos que, además, si te descuidas, fluyen hacia la negatividad y el pesimismo. Y en cuanto tomamos consciencia de estos pensamientos, es cuando mas impacto tienen, más se multiplican, y más nos preocupan. Ya sabéis, estrés y tal…

Nuestro cerebro, nuestra principal herramienta de trabajo, funciona sola y funciona según sus propios criterios. Y estos no van, precisamente, a favor de nuestra efectividad, sino todo lo contrario.

Seguramente no os descubro nada si os digo que controlar esta inercia es harto difícil. Pero ¿podemos hacer algo para controlarlo? ¿podemos conseguir un estado de flujo en nuestra mente que nos permita ser más efectivos?

¡Claro que si! Dicen que cuando trabajamos con plena concentración, sin prestar atención a estos pensamientos recurrentes, somos cinco veces más productivos. Vale la pena pues, hacer un pequeño esfuerzo. Gestionar las emociones, por ejemplo, es muy importante, aunque aquí no hablaremos de ello, y entraremos solo en un par de detalles muy útiles y muy centrados en como podemos procesar nuestras tareas de manera más efectiva.

El equilibrio en las tareas es importante, ni fáciles (que nos aburren: que rollo, que rollo…) ni difíciles (que nos agobian: no lo se hacer, no acabaré nunca…). Casi todas las tareas tienen una dimensión y un planteamiento óptimos, ni muy ni poco exigentes y estos se los damos durante su definición. Además también tienen un momento óptimo para hacerlas (usa pseudocontextos como @altaenergia @bajaenergia). Evita pues darle vueltas a la tarea que estas haciendo, y focalízate en terminarla sin cuestionarla.

Se consciente de tu estado de flujo, dicen también, que lograr un estado de concentración altamente efectivo nos puede costar hasta veinte minutos, así pues asegúrate que en cuanto lo tengas no lo pierdas con distracciones que habrías podido evitar (llamadas & Co.). Del mismo modo, programa tus pausas. Un descanso de vez en cuando precisamente ayuda a tener más momentos de flujo.

También, haz de todo esto un proceso consciente, saber cuando estas consiguiendo la concentración, saber cuando la has perdido y porque la has perdido, te ayudará a gestionarlo mucho mejor y no te podrás tan nervioso si ves que las cosas no fluyen como desearías.

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *