La extraordinaria habilidad de decir NO

Si leéis acerca de efectividad, estoy seguro que recurrentemente os encontráis con la recomendación de aprender a decir NO. Y sobre el papel, está muy claro, pero la realidad ya es otra cosa.

Y es cierto, decir NO a muchas de las cosas que vagan por nuestro universo y que tienen tendencia natural a caer sobre nuestra mesa, es una de las claves de tu efectividad. Seguro que ya conocéis la frase de: las urgencias de los demás no son tus urgencias.

Pero no vivimos aislados, interaccionamos constantemente con nuestro entorno, y no siempre esta tan claro que podamos decir NO.

Evidentemente, si son chorradas, el NO va de cajón, y en este caso no debemos tener miedo. Si lo que te va a caer encima no va a aportar ningún valor, lo mejor es no darse ningún rodeo y cuanto antes digas NO, mejor. Hazlo empáticamente, eso sí. Explica educadamente las razones por las que no lo puedes asumir.

Pero si este no es el caso, la cosa se complica un poco. Y seguramente esta situación se de en muchas ocasiones: jefe, clientes, equipo, …

¿Así pues, este NO, que significa?

Veamos lo que hacemos normalmente. Asumir la interrupción, recoger la demanda directamente y asignarle una prioridad muy alta, tanto, que pasa por encima de lo que estemos haciendo en aquel momento. ¿Es así no? Y este es el problema, si no regulamos de alguna manera el flujo de entrada y solo recogemos indiscriminadamente sin un criterio claro, nuestra efectividad está claramente amenazada y nunca seremos dueños de nuestra lista de próximas acciones. Es por eso que el NO es tan importante. Y ahí llega el matiz, no es un NO a hacerlo, es un NO a hacerlo de cualquier manera.

Decir NO significa transformar esa ‘cosa’ en una tarea accionable con un plazo de ejecución razonable. Decir NO significa simplemente no dejarse arrastrar por las subjetividades y frenar el impulso de un OK sin condiciones ni conocimiento del compromiso que adquieres.

Al final, como todo, se trata de capturar y procesar; convertir el NO en un: luego te digo. Si asumimos el compromiso, debemos tener claro lo que necesitamos y el plazo para terminarlo, así que devolveremos la petición una vez procesada con las condiciones en las que lo podremos llevar a cabo. De esta manera, desaparecerá esa sensación de que siempre vas a remolque y nunca tienes tiempo ‘para lo tuyo’, porque si lo procesas bien, dejarás de tener piezas extrañas que te entorpecen en tu sistema.

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