Café y productividad, mis sensaciones

Mientras estoy escribiendo este post, hace exactamente una semana estaba empezando el evento Café y Productividad de primavera en Madrid. No os haré una crónica del día, porque algunos han sido más efectivos que yo, y como lo han hecho tan bien no me arriesgaré a quedar en ridículo haciéndolo peor. 😉

Así, os recomiendo que leáis las crónicas de José Miguel Bolívar, Antonio José Masiá, Jerónimo SanchezDaniel Aguayo y Vanesa Tejada.

Además, y se que soy redundante porque ya lo he dicho por activa y por pasiva, pero como se lo merecen, repito. Quiero agradecer a los organizadores, Jeroen Sangers, Daniel Aguayo y Jordi Sanchez el tiempo y las ganas que dedican a organizar este evento.

En fin, como ya os he dicho, no voy a hacer una crónica detallada, pero si que no os vais a librar de que os cuente algunas de mis sensaciones.

En primer lugar, constaté empíricamente una de las leyes de la productividad: la Ley de Fraisse: ‘el tiempo es una variable subjetiva en función de nuestro interés hacia la actividad ejercida’. Efectivamente, la mañana me pasó volando y me lo pasé muy bien. Puede resultar un poco extraño, visto desde fuera, que se pueda disfrutar de esta manera de una mañana de debate, de compartir pensamientos, sensaciones, experiencias, etc, sobre un tema como el que nos ocupa; pero si, lo hice, y lo hice porque constaté que estamos participando en la construcción de algo, y un algo muy necesario en estos tiempos: la efectividad personal como competencia clave para nuestro desarrollo.

En segundo lugar, la perspectiva: el propósito. Hace unos años ni me había planteado que existiese, ni tan solo que pudiera ser importante. Cuando leí a David Allen hablando de los niveles o horizontes de enfoque, me pareció filosofía, literatura de autoayuda, muy bonita, pero poco útil, yo buscaba solo un método para gestionar mis tareas. Llegado a este punto, veo claramente la importancia de definir tu propósito. Hacer lo que estoy haciendo, sentirme bien haciéndolo, poder participar en este evento y disfrutarlo, no habría sido posible si no hubiese trabajado estos niveles de perspectiva.

En tercer lugar, ver que algo a lo que le dedicas mucho tiempo y esfuerzo (mucho más de lo que parece) es algo con una mínima sustancia aprovechable y que además puede servir para algo. La soledad y las dudas que muchas veces te asaltan cuando te sientas frente el ordenador y tratas de escribir buen contenido, se disipan en días como este. Ver que quizá si, que quizá estés aportando tu granito de arena, supone un gran rearme moral cuando frecuentemente te preguntas si vale la pena, si no te lo pasarías mejor haciendo otras cosas.

Llegué a este mundo por necesidad, como muchos de los que estábamos allí, pero ahora la efectividad, para mí, ya es mucho más que un instrumento para la supervivencia: es un trocito de mi vida.

Muchas gracias a todos, a los que estabais, Jeroen Sangers, Daniel AguayoJerónimo Sánchez, Joaquín Peña, Antonio José Masiá, David Torné, José Miguel Bolívar, Paz GardeAlejandro Vázquez, Vanesa Tejada, Cruz Guijarro, Daniel Grifol, Enrique GonzaloWilliam García y también a todos los que seguís este blog.

Comentarios

  1. Angel dice

    Me he sentido muy identificado con este post, pero eso que a ti te parecia filosofia, a mi a dia de hoy me parece humo. ¿Como consigo hacerlo algo factible? Es un hueso que tengo ahi y la verdad no logro roer. ¿Puedes ayudarme?

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