Las crisis en tu efectividad

¿Qué es una crisis? Intentaremos definirlo de manera simple, centrándonos exclusivamente en el ámbito de la efectividad personal, y obviando otras acepciones de la palabra.

Podemos decir pues, que una crisis, es una interrupción de nuestro flujo de trabajo, que debemos gestionar de manera inmediata, y afecta, o puede afectar, de manera significativa nuestros objetivos o resultados.

Visto así, la palabra pierde un poco de glamour ¿no?

Las crisis forman parte de nuestra vida. Aunque, probablemente, en el ámbito de nuestra efectividad mucho menos de lo que nos parece.

Pero molan, porque nos permiten explicar fácilmente que tengamos nuestras tareas (y compromisos) patas arriba. Sí, he frivolizado un poco, a nadie le gusta tener crisis, y las hay de graves, con graves consecuencias personales.

Pero lo he explicado así porque, a veces, no es una crisis a lo que nos enfrentamos, pero utilizamos esta palabra, que puede tener connotaciones más serias, solo para excusarnos, o también porque nos hemos autoconvencido que lo son.

Y es que puede que sea simplemente alguna cosa que genera una interrupción… sin más. Este caso, efectivamente afecta nuestro flujo de trabajo, pero porque procesamos mal el input y le asignamos una prioridad que no le corresponde.

Discriminar entre una cosa y la otra es clave. También os digo que escrito parece más simple de ver que cuando lo estamos viviendo. La subjetividad influye y por lo tanto deberemos decidir cómo actuaremos habiendo enfriado la situación. ¿Afecta nuestros objetivos? ¿No puede esperar?

Pongamos, pues, que efectivamente somos capaces de llevar a cabo este proceso. Nos daremos cuenta que de crisis hay menos de las que creemos, aunque las hay. Incluso pueden provocar que nos caigamos del tren. Pero debemos gestionarlas, y esto pasa casi siempre por reprogramar nuestro plan, dejando espacio para lo que nos haya surgido y afrontándolo con calma.

Existe también la creencia que una metodología de productividad debe permitirte gestionar las crisis casi de manera automática. Y no, no existe un proceso automático de gestión, pero sí que tener un sistema sólido y mantenerlo al día, minimiza el impacto en tu efectividad de cualquier crisis. No deberás preocuparte además por lo que dejas y como lo dejas, ya que estará todo en su sitio cuando vuelvas.

Y de hecho, creo que las crisis ponen a prueba la robustez de nuestro sistema. Lógico, ya que una crisis saca a relucir nuestras miserias productivas. Y es que una crisis en un entorno ordenado es menos crisis que en un entorno caótico.

Utilicemos, pues, la palabra crisis solo para cuando corresponda, dicen que el nombre hace la cosa, pues no vayamos provocando. Y principalmente, calma, reflexión y plan.

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