Hacer por hacer, y así vamos tirando

Me levanto, desayuno, me voy al trabajo, hago lo que me mandan, vuelvo a casa, ceno y a dormir.

Llega el fin de semana, descanso, hiberno, llega el lunes, volvemos a empezar.

Planteado así ¿no es muy alentador, verdad que no?

Pues este es el resultado del hacer por hacer, de navegar por nuestra vida sin propósitos.

Y es aplicable a todos los niveles. Desde el que sería el nivel más alto, nuestro propósito vital, hasta los niveles más corrientes, nuestras acciones.

Hacer con sentido. Tener claro el porqué de las cosas. ¿Obvio, no?

Parece que no podría ser de otra manera, pero… ¿has pensado de verdad en todo lo que haces desde el punto de vista de su propósito?

No debemos caer en el error de creer que esto significa pensar demasiado, que en vez de ser una ayuda, es una carga de más. No te equivoques. Saber para que hacemos las cosas no es superfluo.

Y no lo veas como una cosa lejana, bajándolo a la actividad de nuestro día a día, hacer sin sentido puede llevarnos a estar corriendo en la dirección contraria a la meta, o bien, que dependamos excesivamente del azar: vamos haciendo y ya veremos si acertamos o veremos que sale…

Aclarar el propósito de nuestras acciones diarias es ciertamente importante, y casi siempre resulta en tener que invertir menos esfuerzo para lograr nuestros objetivos. Ya sea porque conseguimos simplificar la ejecución de nuestras acciones, o bien porque reducimos el número de acciones necesarias para alcanzar el objetivo. Y lo más importante, es la única manera de saber si lo hemos hecho, podremos valorar su consecución y podremos tacharlo de nuestra lista de acciones. No teniendo punto de llegada, el hacer por hacer, se puede convertir en un bucle, un pozo sin fondo, que solo consume energía.

La mayoría de las veces que alguien me ha pedido que le ayude a poner un poco de orden en sus tareas y proyectos, me he acabado encontrando con muchas cosas sin sentido, y cuando los enfrentas a la pregunta de: ¿que pretendes lograr con esto? La respuesta inmediata es: no se

Y después del no se, llega la magia: la cosa desaparece porque carece de sentido o no esta alineada con nuestros propósitos de nivel superior, o se fusiona con otra porque el propósito de las dos era el mismo, o se aclara y convierte en algo concreto y fácilmente ejecutable.

Tenemos demasiada tendencia al hacer por hacer, a dejarnos llevar por la rutina, presuponiendo que lo que estamos haciendo es lo que debemos hacer, y así van pasando los días, sin movernos de sitio.

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