Café y productividad de otoño 2016: mi crónica

Hace poco más de una semana tuvimos la edición de otoño del Café y Productividad. Una jornada a la que asistimos un grupo de personas interesadas en la productividad personal. Pudimos constatar que es un evento en auge ya que a cada edición hay más audiencia, la distancia geográfica no es excusa y las ganas de compartir una mañana de debate acerca de un tema que nos apasiona, pueden con todo.

Nos reunimos perfiles de todo tipo, desde gente que se dedica profesionalmente a mejorar la efectividad de personas y organizaciones, a distintos bloggers con variadas realidades profesionales. Así que, el espectro de opinión se va ensanchando desde muchas perspectivas, cosa que le da, aún más si cabe, un gran valor a la sesión.

De esta edición destacaría precisamente la heterogeneidad. Distintas realidades, distintas experiencias, distintos enfoques sobre temas concretos, pero con un mismo propósito: difundir nuestras experiencias y con eso, ayudar y aportar mejoras en el campo de la productividad personal.

Dentro de las discrepancias lógicas en todo debate, todos coincidimos en que es una necesidad imperiosa situar la efectividad (la llamemos como la llamemos) en el mapa. Necesitamos hacer olvidar viejas creencias muy arraigadas. Abrir la mente al gran público y también a las empresas, sobre un tema de intensa actualidad y, me atrevería a decir, necesidad. Creo que todos los que estábamos allí, nos empezamos a interesar por este tema ante una situación de necesidad. Y es cierto que, miremos donde miremos, podemos comprobar que esta necesidad es muy real.

Y si esta necesidad es tan real ¿porqué no todo el mundo lo tiene claro? Pues porque no somos conscientes, nos hemos acomodado resignados a que esto es así. Estrés, infoxicación, presión, etc. La vida de hoy en día es así, y punto. Aquí nos hemos anclado. Además, productividad, tiene connotaciones de aún más presión, y también por eso la rehuimos.

Es evidente que el paradigma ha cambiado. Pero la solución ya está aquí, no necesitamos crearla, que sería lo difícil, solo necesitamos explicarla. Debemos pasar de la inconsciencia a la consciencia. Y a partir de aquí, ponernos manos a la obra para favorecer el cambio, e implantar nuevos hábitos.

En eso estamos…y en eso seguiremos, seguro. 😉

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