La importancia de regalar tu atención

Siempre hablamos de la atención como algo realmente importante en nuestra efectividad. Y, sí, realmente lo es, y mucho. Pero hoy llego, y os propongo de regalarla… ¿me he vuelto loco? ¿que quiero decir con esto?

Y es que hace unos días me encontré esta frase en Twitter y me inspiró, por lo que decidí dedicarle un post. La atención como signo de generosidad.

The attention is the rarest and purest form of generosity-Simone Well

Me gustó porque pone en evidencia la importancia, y al mismo tiempo, la ‘rareza’ de la atención en nuestros días.

Estamos saturados de inputs. Desde las simples notificaciones de nuestro teléfono, a la ingente cantidad de información que recibimos diariamente y que nos llega por infinitas vías. Realmente, centrar el cien por cien de nuestra la atención en algo, tiene mérito.

Y lo normal, es tratar la atención como una pieza altamente valiosa, pero volátil y difícil de conservar. Vemos el entorno y los demás como amenazas para nuestra atención.

Por eso nos ocupamos, y preocupamos, de cuidar nuestra atención, pero con un enfoque exclusivamente ‘hacia adentro’, solo pensando en proteger lo que yo hago.

Y esta visión de la atención, hace que demasiadas veces la racaneemos frente a los demás.

¿Qué pasa cuando alguien nos pide algo? ¿Y cuando estamos en una reunión? Que sólo pensamos en que lo que sea se termine pronto para poder volver a lo mío. La necesidad de atención como excusa para no prestar atención.

Ni tanto ni tan poco.

Estar a lo que estamos es necesario siempre. Ya sea cuando estamos trabajando en nuestros proyectos, como cuando alguien nos está explicando algo.

Quizá no lo percibamos como tan importante, pero, para el otro sí que lo es. Por lo que regalar una cosa tan importante como nuestra atención debería ser lo natural.

Y hay un punto que quisiera destacar y enfatizar especialmente, y es que para mí, una de las competencias determinantes del liderazgo, es precisamente esta capacidad de regalar nuestra atención. Podemos tener muchas responsabilidades, trabajo infinito, pero esto no es excusa para no dedicar toda nuestra atención a cualquier miembro de nuestro equipo. Debemos tenerlo presente siempre, pero especialmente cuando nos la requieran. Vale decir que es clave, si sabemos que no vamos a poder estar centrados, buscar algún momento en que si lo podamos estar.

El problema, la idea, la iniciativa, o lo que sea, del otro, puede representar sólo una gota en nuestro océano de preocupaciones, pero si te lo piden, regala tu plena atención.

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