#100palabras de efectividad: reuniones y email

Hoy un 2×1. Y es que éstas dos palabras van muy ligadas a la productividad, y lo hacen por un mismo motivo: les asignamos el triste papel de los malos de la película.

Y la verdad es que se lo han ganado a pulso, pero no por lo que son, sino por como las utilizamos. Son dos herramientas muy útiles, pero no solemos optimizar su uso, especialmente en lo que a nuestra productividad se refiere. De hecho, condensan y representan lo mejorcito de los tics que nos hacen ser poco productivos: distracciones, interrupciones, propósitos no definidos, falta de orden, impuntualidad, etc.

Una reunión debe tener sentido para ser útil, debe estar sólo quien sea necesario y debe tener la duración adecuada, además de mantener los tiempos. La reunión en si misma no aporta nada, lo importante es el contenido que tiene y como lo explotemos. Lo digo porque a veces tengo la sensación que proponemos alguna reunión sólo como solución a algún problema al que no sabemos enfrentarnos.

El email debemos utilizarlo con cabeza, ver si es la mejor herramienta para nuestro propósito y sobretodo no estar pendientes de él en todo momento. Debemos procesar la bandeja de entrada de la misma forma que el resto de bandejas, no tiene una prioridad absoluta. A no ser que nosotros se la demos.

Debemos asumir ya que el problema no es la cosa en sí misma, sino nosotros. Y tendríamos que ir desplazando estas palabras del Top Ten de la productividad, porque en realidad no deberían formar parte de este ámbito, como mínimo en la magnitud en la que ahora están.

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