La mediocridad me embarga

Permitidme que hoy me salga un poco del guión de la efectividad y aproveche este espacio para lanzar un grito al aire. Y este grito es hacia la mediocridad en la que nos hemos acostumbrado a vivir. Vaya por delante que soy el primero en reconocer que tengo un largo camino por recorrer en la mejora de este aspecto, por lo que no pretendo dar lecciones, sólo quiero reflexionar, y provocar la reflexión, como un primer paso en este camino de mejora.

Y es que el principal problema de la mediocridad, es que va colándose silenciosamente entre nosotros. Cómo está tan instaurada la aceptamos como normal. Y esta aceptación hace que, progresivamente, vayamos bajando el nivel, tanto en la calidad de lo que ofrecemos, como aceptando sin condiciones todo lo que recibimos.

No es tanto un problema de los que dan poco, sino de los que lo aceptamos. Aceptándolo eres cómplice, y si lo aceptas es que has bajado el listón y, en consecuencia, tu también estarás dando poco. Pensad que, al final, todo se rige por las leyes del mercado, y si hay ofertas penosas en él, es porque las compramos. Si no las aceptáramos no existirían.

Y ahí está el problema, socialmente, si no lo aceptas y te quejas, eres un tiquismiquis o un malhumorado. En el trabajo dicen que presionas y creas mal rollo, en la vida en general, eres un estresado y un pedante. Realmente, es mucho más cómodo dejarse llevar, pero ¿esta comodidad hacia donde nos lleva? Hacia el precipicio. Cuando queramos reaccionar estaremos tan anquilosados, que nos costará horrores cambiar, y el daño puede que ya sea permanente.

Por eso, creo firmemente que el primer paso hacia la mejora, es ver el problema con toda su crudeza, y empezando a ser críticos. Es vital que aceptemos y desarrollemos la competencia del pensamiento crítico. Y esto no nos debe de suponer un problema, siempre que aceptemos salir de la zona de confort en la que estamos instalados. Muchas veces, esta zona de confort es hedionda, pero hay que ver lo que nos cuesta abandonarla.

Y es que la mediocridad puede estar instaurada en muchos niveles, desde aceptar vivir sin un propósito que nos llene, a simplemente, llegar tarde a una reunión. Hay muchos ejemplos. Imaginaos pues, lo simple que puede ser empezar a luchar contra la mediocridad…

Recordad. Pensamiento crítico: primero aceptadlo como un regalo, y después, practicadlo.

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