Un monstruo viene a verte: los proyectos ambiguos

¿Intuyes que te gustaría hacer algo sobre algún tema, pero no sabes muy bien qué? ¿En alguna reunión sugeriste algo un poco a la tuntún y ahora te lo tienes que comer? ¿Tu jefe te ha pedido algo importante pero no sabes muy bien por donde empezar? A eso lo llamo yo, los proyectos ambiguos. Son como monstruos para nuestra efectividad: dan miedo y no sabemos cómo atacarlos para vencerlos.

La ambigüedad es un monstruo que puede seguir escondido en los rincones de los lugares más productivos... David Allen en Haz que funcione.

Intangibles y poco definidos. Giran alrededor de temas suficientemente importantes como para inquietarnos, normalmente son de dimensión grande, y asumimos que nuestro compromiso con su propósito debería ser fuerte.

Hay proyectos claros, donde el propósito es evidente, pero en estos no. La combinación entre la responsabilidad que destilan y su poca definición, es lo que nos provoca un miedo paralizante.

Normalmente son proyectos de calado: estratégicos, innovadores y que requieren altas dosis de creatividad.

Pues, lo primero que debemos hacer para atajarlos, es hacer que dejen de ser, precisamente, ambiguos. Como siempre, el primer paso para hacer algo, es saber que debemos hacer, y para saber que debemos hacer necesitamos definir que queremos. Planificación natural, ¡again!.

Siempre, pero especialmente en este tipo de proyectos, es imprescindible llevar a cabo las ‘fases más altas’ de este proceso, dedicándole todo el tiempo y toda la atención que se necesite. No hay otra. Sublimar la inquietud, concretar el compromiso. Definir que queremos conseguir y visualizar el resultado deseado. Preguntarnos ¿Para qué?

Es importante ser muy escrupulosos en definir el propósito real, sino la inquietud permanecerá. Muchas veces veo propósitos de proyectos mal definidos, con el propósito real camuflado, definido solo parcialmente, o bien, poco concreto.

Como es un ejercicio difícil, a veces nos quedamos a medias, pues no, si hoy no te sale, inténtalo mañana, pero no te conformes con cualquier cosa solo porque quieres moverte ya. Efectividad no es velocidad. Efectividad es lograr propósitos, hacer en la dirección correcta, por lo que no podemos confundirnos y solo pretender movernos rápido. Si el proyecto es importante se merece toda tu atención.

Evitemos tirar recursos dando palos de ciego, la concreción del resultado es el único camino hacia el éxito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *