La creatividad y GTD

El pasado viernes asistí en Barcelona Activa a una charla del maestro Jerónimo Sánchez sobre los fundamentos de GTD. En la parte final, dedicada a la resolución dudas, una asistente preguntó a Jero acerca de la idoneidad de GTD si tu trabajo es creativo, recuerdo que se refirió concretamente a un trabajo que no es de ‘sota, caballo, rey’.

La pregunta no me sonó extraña, ya que es habitual escuchar comentarios tachando a GTD de rígido. Esto puede ser debido a que en un primer acercamiento a GTD, su estructura, su proceso ordenado de pasos, unido a la necesidad de seguirlo al pie de la letra para obtener resultados óptimos, lleve a esta conclusión errónea. Aunque, haciendo esto, es como si, sólo viendo una película, dijésemos que tal actor o actriz son unos maleducados. Antes, deberíamos conocerlos mejor.

Que GTD sea un proceso estructurado no significa que te impida hacer lo que necesites o quieras hacer en tu trabajo o en tu vida, mal iríamos si no fuera así. GTD no coarta tu libertad o tu creatividad, lo que hace GTD es que, sea lo que sea que tengas que hacer, lo hagas de una manera efectiva.

GTD está muy a favor de la creatividad. Sin ir más lejos, vaciando nuestra mente de todo ruido, el proceso creativo encuentra más espacio para fluir.

Además, a mi modo de ver, en GTD hay una serie de recursos que son muy potentes para los trabajos de tipo creativo. Concretamente, los pasos de capturar y aclarar, la lista Algún día/Tal vez y los contextos. Vamos a verlo con más detalle.

Capturar: este hábito nos permite cazar todas las ideas que nos vengan a la cabeza en cualquier momento. Nunca sabes cuándo una buena idea va a surgir, así que tener el hábito y la herramienta a mano para capturarla, asegura que no se te olvidará.

Aclarar: pensar acerca de lo capturado, dimensionar la potencialidad de la idea, y convertirla ya en una primera acción.  Esta primera acción pueden ser cosas tales como investigar algún recurso, probar algún color en el último diseño o hacer alguna llamada para preguntar algo… En cualquier caso, este paso nos ayuda en ese primer momento siempre difícil, tangibilizar la idea, moverla.

Lista de Algún día/Tal vez: si tenemos una mente inquieta, que no para de tener ideas, disponemos del lugar ideal para guardarlas. Es tremendamente útil tener esta biblioteca de ideas para revisarla y recurrir a ellas cuando deseemos. Incluso podemos llegar a tener la lista de Algún día/Tal vez subdividida en categorías que nos permitirán tener las ideas mejor clasificadas.

Contextos: en mi caso, por ejemplo, tengo uno llamado @espaciocreativo, es un contexto que necesita de alta energía, tiempo, ‘frescura’ y cero interrupciones, así que cuando se cumplen estas condiciones, puedo decidir rápidamente en que me voy a centrar, aprovechando así al máximo estos momentos, sin perder el tiempo pensando en lo que tengo que hacer. A veces me pasaba que, sólo dándole vueltas a lo que tenía que hacer, ya malgastaba estos preciosos momentos de inspiración.

Como puedes ver, GTD es un buen aliado para tu creatividad.

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