Que no te asuste GTD®

Hace unos días hice un experimento. Le conté a una persona que era GTD® sin decirle que le estaba explicando GTD®. Esta persona me había pedido ayuda porque vivía en el caos más absoluto, concretamente, me pidió que le ayudara a organizarse la agenda. Con eso ya podéis ver de donde partíamos, así que, sin prisa, empecé a contarle que no todo era la agenda, la planificación, lo importante, lo urgente y todo el resto de cosas con las que la gestión del tiempo nos ha cargado la mochila.

En ese momento, decidí no mencionar GTD® desde un principio. Sabía que la persona no lo conocía y consideré probar de explicarlo recorriendo uno a uno los hábitos que componen GTD®, e ir preguntándole si le parecía raro lo que le contaba. El 100 % de las veces, la respuesta era: no es raro, es lógico, y tengo la sensación que de alguna manera ya lo hago… Pues sí, es así.

No mencioné GTD® para no asustar, creí que podría provocar rechazo (un mal para mí: creencia limitante). Pensé que la persona percibiría que le estaba planteando una solución ‘Pro’, a la que nunca llegaría. Pensé que era como si me hubiese pedido que la ayudara a aprender a cocinar y yo le hubiese dicho, vale pues vamos a empezar con un Filete Wellington.

Siguiendo con el ejemplo… mejor empezar por cómo hacer un buen sofrito, los puntos de cocción de la carne o cómo hervir arroz. Luego, todo esto junto, te permitirá hacer platos magníficos.

GTD® optimiza tu organización y gestión personal adoptándolo de manera integral, aunque también es cierto que este camino tiene su recorrido. Aún así, cada uno de los hábitos que lo componen tiene su lógica y su sentido, por lo que aproximaciones tempranas ya implican mejoras. Más aún cuando peor estés.

Puede que te asuste, puede que lo veas sólo para frikis, puede que tengas alguna mala experiencia, puede que haya mil cosas que te generen rechazo hacia GTD®. Después del experimento que te he contado, creo sinceramente que cualquier prejuicio que tengas es infundado, aunque si lo tienes, te recomiendo que lo pienses sin partir de que es GTD® lo que estas evaluando, sino desde los propios fundamentos que lo componen, y ya verás como no se te cae ninguno.

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