Son sólo chorradas, o no…

Y con chorradas me refiero a esas obviedades con las que convives y que acaban lastrando tu productividad a lo grande, pero sin hacer demasiado ruido.

La semana pasada leía un post de Vanesa Tejada, acerca de su experiencia a la hora de controlar las interrupciones producidas por las notificaciones de su teléfono. A priori, esta situación dejaría de ser un problema simplemente configurándolo para que las aplicaciones no puedan emitir notificaciones. O dejando el móvil tranquilo en el bolsillo.

El post de Vanesa me hizo pensar en todo esto, en obviedades, en chorradas… y que no es tan fácil controlar estas cosas, por muy evidente que sea la solución. Lee su post y lo verás.

Del mismo modo, imagínate que estás concentrado en una tarea y entra un compañero en tu despacho… ¿te vienes a hacer un café? ¿Podías haber hecho algo para impedirlo?

¿No puedes hacer otra cosa que contestar correos electrónicos? Igualmente, este problema se terminaría pronto, cerrando el gestor de correo y sólo accediendo a él durante un espacio determinado de tiempo.

Has estado toda una mañana buscando un documento que necesitabas para presentar un informe. Al final, has dedicado más tiempo a buscar este documento que a escribir el informe. Otra vez, la solución a este problema parece obvia: disponer de un buen sistema de archivo y pensar un poco en lo que necesito antes de ponerme a realizar una tarea.

Prometiste que entregarías unos datos, pero a última hora no has podido enviarlos porque te ha surgido un imprevisto, tu planificación te ha fallado. Hace un mes que te los habían pedido… Parece evidente que podrías haber pensado en que algo pasaría y no haberlo dejado para el último momento.

Has estado toda la mañana en una reunión en la que no hacías falta. Ya te lo imaginabas, pero te has dejado llevar…

Tu pareja te dice.. acuérdate de… Suma y sigue, otro cabo suelto en tu cabeza estresándote.

Chorradas a priori, pero con consecuencias de hondo calado en tu productividad diária. Algunas son creencias, otras malos hábitos, o simplemente, desconocimiento de la envergadura de las consecuencias de determinadas costumbres o actitudes.

Cosas que nos pasan habitualmente, pero frente a las cuales nos cuesta tener una mirada crítica para actuar en consecuencia. Debes ser proactivo y no quedarte pasivo frente estas situaciones, debes tomar el control, coger la iniciativa y asumir tu responsabilidad para hacer que las cosas cambien. Ser proactivo implica centrarse en los aspectos de la realidad que se pueden cambiar y actuar sobre ellos para que el cambio se produzca en la dirección deseada. Debes hacer como hizo Vanesa con las notificaciones de su móvil.

Comentarios

  1. dice

    Tienes toda la razón. Me parece que esas cosas menores, no pued convertirse en el gran obstáculo de la productividad, porque de hecho el gran obstáculo en este caso, resulta ser uno mismo. La falta de carácter como consecuencia de una determinación pobre, genera esos resultados.

    Si uno no es dueño de sí mismo, cualquier cosa, hará que terminemos a la deriva.

    Gracias por el artículo

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