Sorpresas te da GTD

Como dice la canción: La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida… pues también GTD te da sorpresas, sorpresas te da GTD.

Creo que nunca te he contado la carambola por la que llegué a GTD. Hace ya bastantes años estaba anclado en el paradigma del estrés como forma habitual de vida, con la creencia que esto era así, y no podía ser de otra manera, y mucho menos teniendo un trabajo con alta responsabilidad, autoconvenciéndome continuamente que esto iba con el sueldo.

Era la época del inicio de los blogs, las marcas personales y las redes sociales, con lo que hice una formación al respecto. Ahí enseñaron ejemplos de blogs, y uno de ellos hablaba de productividad personal. Me picó la curiosidad, profundicé un poco y se produjo una reacción en cadena. Fui tirando del hilo, me pareció lógica la muerte de la gestión del tiempo tal y como la concebíamos, se me abrió todo un mundo, y uno de los habitantes de este mundo era GTD, que tras algunas dudas y tanteos acabe adoptando.

Te lo cuento, porque en esos primeros momentos busqué en GTD una cosa que, efectivamente, encontré: el control. Buscaba el hacer y lo encontré, pero con ello llegó la primera sorpresa: el hacer BIEN. Me di cuenta que no se trata de hacer por hacer, sino que se trata de hacer bien las cosas correctas. Con GTD aprendí a pensar. A pensar en múltiples cosas que ni me había planteado y que influyen definitivamente en nuestra productividad, como por ejemplo, pensar para decidir qué es mejor hacer en cada momento, o pensar cuál es la próxima acción, o incluso, pensar en cómo escribo esta próxima acción.

Otra de las agradables sorpresas es que GTD siempre está ahí, pasa a formar parte de tu manera de hacer las cosas. En el momento que lo integras, si en alguna época difícil te caes del tren (sí, a todos nos pasa, 😉 ), con un leve impulso vuelves a estar ‘on fire’. A veces oigo comentarios donde parece que tengas que ser esclavo de GTD, nada más lejos de la realidad, GTD te acompaña, no te exige.

Pero lo que realmente a día de hoy me sigue impactando, y sorprendiendo, es lo que encontré sin imaginar ni tan siquiera que podría estar: la perspectiva. Y alucino cuando pienso en todas las veces en que lo llegue a obviar, lo consideraba palabrería y no me lo tomaba en serio. Craso error.

El control es atractivo, pero, para mi, la perspectiva es lo definitivo, lo que provoca el verdadero salto cualitativo. De este modo GTD también me ha permitido dar forma a lo que quiero ser, y con eso, orientar mi acción. A alinear la emoción con la acción.

Te aseguro que nunca me hubiera imaginado que una ‘cosa’ en la sólo buscaba ‘organización’, podría llegar a ser tan potente a la hora de dar sentido y forma a mis inquietudes en todos los niveles de la vida.

Pasan los días y sigo pensando que vaya sorpresas te da GTD.

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