Marcar como no leído

Me encanta la función «Marcar como no leído» de la que disponen las principales aplicaciones para la gestión del correo electrónico. Y no es porque la utilice mucho, de hecho, hace años que ya no la uso.

Me gusta porque la veo como una gran metáfora que representa algunos de los males más comunes de nuestra efectividad. Además de ser una demostración palpable de que no todas las funcionalidades que te proponen las aplicaciones reman a favor de tu productividad.

Hacer sin pensar. Realmente ¿qué te aporta marcar un correo como no leído? ¿No te estás engañando? Si lo has leído, lo has leído. Si el correo te genera alguna preocupación, ya te la habrás tragado. Si te puede generar alguna acción, ya habrás abierto el frente en tu cabeza. «Marcar como no leído» no sirve para volver atrás. Abrir el correo tiene unas consecuencias, antes de hacerlo piensa en ellas. Esta lluvia fina de «pequeñas cosas» te va cargando y es una de las principales causas del estrés.

Hacer dos o más veces la misma cosa. Leo el correo y la mayoría de las veces ya intuyo que debo hacer, pero lo señalo como no leído para volver a él un par de horas más tarde y repetir el proceso. Mucho me temo que no va a haber cambiado. Tiempo estéril. Procrastinación en estado puro.

Hacer el trabajo a medias. Medio-abrir, medio-leer, medio-pensar, medio-decidir… Cuando te pongas a procesar tu bandeja de entrada, empieza y termina con los correos. Y esto no sólo es importante con los correos electrónicos, lo es con todo lo que hagas.

Observaras que hay unas características comunes en estos tipos de comportamiento: cortoplacismo y bajo nivel de compromiso en lo que hacemos. Decía al principio, que me gusta este ejemplo para mostrar que determinados hábitos, en principio «poco relevantes», son la punta de un iceberg inmenso que permanece escondido y lastra significativamente tu efectividad.

Para ser efectivo es determinante el foco y terminar lo que empezamos, ciertamente la antítesis del «Marcar como no leído». Y es que sólo pensando un poco en qué hacemos y cómo lo hacemos ya tendremos un significativo cambio a mejor.

Estoy seguro que a partir de ahora, antes de «Marcar como no leído» te lo vas a pensar dos veces 🙂

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