¿GTD® en vacaciones? ¡Por supuesto!

GTD® es para todos, si efectivamente, aunque alguna vez hayas oído lo contrario, es para todos. Además tiene la capacidad de adaptarse a todas tus circunstancias; tú conoces mejor que nadie que la complejidad de tu realidad puede fluctuar a lo largo del tiempo, por lo que podrás apreciar la importancia de esta propiedad.

En mi experiencia, un buen, y básico, ejemplo de realidad cambiante es la situación que se produce cuando llegamos a las puertas de las vacaciones. Por eso creo que hoy es un buen momento para hablarte de la «plasticidad» que puede tener GTD®.

Aquí, me permito hacer el inciso necesario de recordar que GTD® te acompaña siempre, a pesar también de lo que muchos piensan, no tan sólo es para tu entorno laboral. Te recomiendo este magnífico post de David Sánchez, claro ejemplo de la aplicabilidad de GTD® en la vida personal.

Dicho esto, y como previa, no hace falta decir que doy por hecho que a la hora de organizar tus vacaciones contarás con un muy buen proyecto de GTD® 😉

Pero volvamos a lo que te quería contar… Estamos a las puertas de vacaciones, pasaremos del frenesí a la calma en dos días, y estaremos de acuerdo en que las circunstancias de estos dos momentos, antes y una vez empezadas las vacaciones, son claramente distintas. Por lo tanto nuestros requerimientos también serán distintos.

Los días previos al día D, salimos de la rutina habitual y pasamos al querer terminar más cosas, al recibir cosas de otros que quieren terminar las suyas, al querer dejarlo todo atado y bien atado, al querer ya organizarnos la vuelta… en estos momentos le exigimos el máximo al sistema, necesitamos que GTD® nos permita mantener el control, y lo va a hacer. De hecho, te aseguro que te irás de vacaciones tranquilo, con plena sensación de control.

Llegamos a las vacaciones, donde querremos desconectar, aunque también seguiremos haciendo cosas, aprovechando algún momento para «pensar», etc. En estos momentos, GTD® también convivirá contigo, te ayudará a hacer bien estas cosas que te apetece hacer, podrás aprovechar algunos momentos para revisar tu perspectiva, pensar en tus objetivos para el próximo «curso» o poner a buen recaudo esas buenas ideas que seguro aparecerán. Lo que necesitaremos de GTD® en estos momentos seguramente será distinto a lo que describimos antes, pero igualmente nos proporcionará recursos para acometer lo que pretendemos.

Y ya que hablamos del tema, GTD® tiene elementos de gran aplicabilidad en nuestras vacaciones. Ya que nos permite ver nuestra realidad desde distintos ángulos, nos centraremos en los que nos interesen en esta época, así, por ejemplo y sin ir más lejos, el calendario. Si eres de los que les gusta el movimiento, y no quieres perderte ni un concierto de verano, o bien no quieres parar de visitar cosas, tu calendario va a ser la piedra angular. Aunque si eres de los de «cada dia a la playa», al calendario, poco uso le vas a dar.

Otro ejemplo. Puede que en verano te propongas hacer cosas que durante el «curso» ni te atreves a planteártelas, en este caso la lista de algún día/tal vez cobrará especial relevancia. Por otro lado, si en cuanto te relajas, tu creatividad fluye, esta lista, en lugar de vaciarse, se va a llenar de cosas interesantes…

Como puedes ver, siempre puedes contar con GTD®. Ya sea porque te permite ver tu realidad según necesites, como porque se adapta a cualquier circunstancia que vivas.

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