El arte de no hacer nada

Siguiendo con el último post y justo en estos días, en los que (casi) todos hemos terminado nuestras vacaciones, he creído que vale la pena hablar de un tema que, a priori, parece muy fácil, pero que no lo es nada, al menos para mí. Y es que en este periodo vacacional es cuando se me hace más evidente.

Me refiero a saber no hacer nada. Y con no hacer nada, no me refiero ser el rey del escaqueo…sino a saber desconectar para descansar. La realidad en la que nos movemos nos ha empujado a interiorizar que debemos ir a un ritmo brutal, esto es lo normal, y si no vamos tensionados, o desbordados, es que algo estamos haciendo mal ¿Nos verán los demás como unos vagos?

La ciencia cognitiva ha demostrado que, nuestro cerebro, para poder funcionar a pleno rendimiento debe poder alternar estados de plena concentración con estados de desconexión. De esta manera, puede recuperarse y así mantenerse lleno de energía, en plena forma. Sólo procurándonos momentos de distensión podremos garantizar momentos con un foco de calidad, momentos de plena concentración donde nuestro cerebro rendirá al máximo. Esto también tiene efectos positivos en nuestra sensación de control en general.

Y no hacer nada, es precisamente esto: nada. O dicho de otra manera, realmente es hacer algo: nada. Sólo descansar. De este modo, no nos sirve, por ejemplo, consultar la redes sociales durante un descanso, o aprovechar la hora del bocata para leer el periódico… idealmente, optimizaremos nuestro descanso, no haciendo nada. Salir de la sala de reuniones y andar un poco, no quedarse discutiendo o consultando fugazmente el correo electrónico.

No se me escapa que este requerimiento de desconexión puede entrar en contradicción con nuestra cultura empresarial, y no es fácil llevarlo a cabo. Tiempo al tiempo. Los cambios son lentos. Aunque seguro que tienes un amplio camino de mejora dentro de tu área de influencia, con lo que te invito a probar no hacer nada en tu próximo descanso.  

Precisamente, lo recomendable, es que no pienses que no estás haciendo nada, piensa en que estas haciendo algo: descansar, y recuperar tus neuronas para que los próximos «outputs» sean de mayor calidad.

Comentarios

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Hola Jeroen,

      Me gusta también aburrirme, que ya es el hacer nada extremo. Al principio cuesta y te sientes mal, con el pensamiento de debería estar haciendo algo, pero llega un momento que es terapéutico 🙂

      Un abrazo,
      Jordi

  1. Juan Carlos Hoyos Posada dice

    Yo practico mucho pasar el tiempo sin mucho que hacer dejando que las distracciones que aparecen llenen mi tiempo de descanso (televisión, cine, Internet) y he comprobado que descansar es, sobre todo a nivel mental, cambiar lo que haces en tu tiempo personal, si haces cosas que te gustan y nada tienen que ver con tu trabajo (viajar, practicar un deporte, visitar un museo, ir a bailar, entre otras) terminaras cansado físicamente pero muy seguramente lleno de energía mental y de alegría…. hoy hago poco este tipo de actividades diferentes pero es un propósito que estoy colocando en practica, aunque en realidad voy despacio

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Hola Juan Carlos,

      Gracias por tu comentario. Disfrutar y estar enfocado en lo que haces es vital, ya sea trabajo como ocio. Pero además de llevar a cabo actividades en tu tiempo libre, no hacer nada también es muy bueno.

      Saludos,
      Jordi

  2. dice

    Totalmente cierto.
    Me gustaría también aportar algo. Bueno, primero voy a desconectar unos minutos tras un periodo de trabajo…

    Ya estoy aquí! Y en este tiempo de desconexión, han venido a mí varias ideas nuevas que van a ayudarme a cambiar el enfoque. ¿Qué quiero decir con esto? Que desconectar, descansar o sencillamente dedicar nuestro tiempo a tareas diferentes (siendo una de las más importantes la ausencia de tareas), no solo es necesario para enfocar mejor nuestro trabajo o productividad personal o profesional o para descansar de ello, sino para encontrar nuevas alternativas y mejores estrategias para conseguir nuestros objetivos. Es como el sueño y soñar: son imprescindibles para el aprendizaje y la regulación emocional. Esa desconexión ayuda a que el cerebro repase la información y encuentre soluciones con mayor creatividad. ¿Por qué? Precisamente porque ya no está frente al problema… sino frente a “otra cosa” que le hace pensar mejor 🙂

    Ahora… a seguir! Gracias por el artículo.

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Hola Rubén,

      Muy cierto lo que dices! A más desconexión, mejor fluye la creatividad. Gracias por tu aportación!

      Saludos,
      Jordi

  3. dice

    A mi juicio, esa desconexión tiene como resultado que los temas que tenemos abiertos, por muy difíciles que sean, se resuelven por arte de magia entre pausa y pausa.

    Saludos

    Shifu

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