dos lápices sobre fondo amarillo

La dichosa herramienta…

¡Queremos ser más productivos! ¿Y qué queréis? ¡Un curso de Outlook!

La herramienta…¿qué papel juega en nuestra efectividad? ¿Ocupa una parte central y fundamental o más bien es un colateral con una importancia relativa?

Yo creo que más bien es lo segundo. Aunque es habitual que pasen cosas como con la que, «irónicamente», he empezado el post. Centrarse en la herramienta como causa y, al mismo tiempo, solución de nuestros problemas de efectividad.

Conocer y usar bien cualquier herramienta te permite ser más eficiente. Cierto. Lo que no lo es tanto es que esto vaya a mejorar «per se» tu efectividad de una manera significativa.  Recordemos que efectividad es eficiencia + eficacia.

Varias son las situaciones con las que nos encontramos normalmente.

Construir desde la herramienta. Mucho cuidado con eso. Antes son los hábitos y luego la herramienta. Centrarse en la herramienta, en sus aplicaciones y posibilidades, está muy bien, siempre que ya tengamos claro que necesitamos.

Si queremos mejorar nuestra efectividad, debemos centrar nuestra atención precisamente en eso. Debemos evitar despistarnos, y confundirlo con aprender a utilizar una herramienta. Eso ya llegará después. Pongamos las bases de los hábitos, entendamos el porqué, y luego de manera natural encontraremos, o construiremos, nuestro ecosistema de herramienta/s y su configuración óptima.

Pensar que la mejora de tu efectividad es proporcional a la potencia de la herramienta. Nos centramos en la búsqueda de la mejor herramienta en vez de asentar buenas prácticas efectivas. Normalmente, como menos sofisticada sea la herramienta mejor es para empezar. ¿Es mejor aprender a conducir con un Formula 1 o con un coche «normal»? Además, es probable que no necesitemos nunca un Formula 1… Me ha gustado este post de Seth Godin en el que explica esto perfectamente.

En realidad, la herramienta termina llegando por sí sola. En el momento que tienes incorporados los hábitos, sabes perfectamente que necesitas y como lo necesitas. De tal manera que acabas encontrando la herramienta perfecta para ti, y no tan solo eso, la acabas configurando para utilizarla eficientemente. Esto pasa también en los casos en los que tienes que lidiar con una herramienta «impuesta», por ejemplo en el trabajo, terminas configurandola de la mejor manera, casi sin esfuerzo.

Ya veis pues que, para empezar, menos herramienta y más efectividad.

Photo by Joanna Kosinska on Unsplash

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