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Hazlo interesante y no procrastinarás

La procrastinación siempre está al acecho. Y es que hay muchos factores que nos pueden encaminar hacia esta senda. Tantos, que en realidad dudo que haya alguien que no procrastine.

Estos factores tienen muchos y variados orígenes. Desde intentar hacer cuando no disponemos de la energía o frescura mental adecuada, hasta una mala redacción de la acción.

Ambos ejemplos pueden parecer evidentes, pero hay otras causas de la procrastinación que no los son tanto. Y tienen que ver con la poca claridad en lo que queremos, e incluso me atrevería a decir, en lo que somos. En otras palabras, una mala o inexistente definición de nuestra perspectiva.

Concretamente, para esta perspectiva, en GTD hablamos de los 6 horizontes de enfoque. Propósito y principios, visión, metas y objetivos, áreas de enfoque y responsabilidad, proyectos y, finalmente, en el horizonte más bajo, nuestras acciones.

La clave está en que, cada nivel, debe estar alineado con los que están por encima. Si no lo está es cuando la cosa nos «chirría».

Tanto si usas GTD como si no, la claridad en tu perspectiva es fundamental también para hacer frente a la procrastinación.

Esa cosa que tienes que hacer, pero que va saltado de semana en semana, es fácil que detrás tenga una «desalineación» con alguna parte de tu perspectiva. «No encaja con alguna parte de tu ser».

En estos casos, yo siempre digo lo mismo: hazlo interesante. Alínealo.

Puede pasar que algunas veces nos tengamos que mover en situaciones que nos dejan poco margen. Parece que no hay otra opción que hacerlo «a la fuerza», con perseverancia, aunque nos chirríe. Cierto, aunque a medias. Creencias limitantes aparte, casi siempre puedes darle un cambio a la situación, redefinirla. Al menos esa es mi experiencia. Ten en cuenta que un simple matiz puede ser suficiente para «desencallarla».

Pongamos un ejemplo: tienes que llamar a un cliente para venderle un nuevo producto de tu empresa, pero el argumentario «va al límite», no te sientes cómodo, algo no ves claro y lo vas dejando… probablemente lo que esté pasando es que esta acción choca con alguno de tus principios. O bien, no tienes claro que te aporta en alguna de tus áreas de responsabilidad ¿trabajo o família? Esto provoca que procrastines la acción.

Reenfocar el argumentario desde donde te sientas cómodo (¿más honesto, más coherente?), pedir más formación al respecto (¿te gusta conocer las cosas con todos los detalles?). O también puedes necesitar clarificar que te va a aportar esa acción en alguna de tus áreas de responsabilidad ¿forma parte de alguna meta que te has propuesto? ¿para qué lo tienes que hacer? ¿para ganar dinero un dinero extra e irte a Disneyland con la família?

Como puedes ver, la relación entre la acción y lo que nos define es mucho más directa de lo que aparenta a primera vista. Y si esta relación no está clara, la procrastinación acecha.

Photo by Ran Berkovich on Unsplash

Comentarios

  1. Angel dice

    Buenos dias Jordi, totalmente de acuerdo, yo llevo tres años trabajando o intentando trabajar con GTD y jamas he tenido perspectiva. No entiendo lo que es, la poca formacion que he recibido sobre el tema no ha sido la adecuada y a dia de hoy, lo considero necesario. Aun y asi estoy totalmente perdido y desorientado. ¿Me puedes ayudar?

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