La efectividad se cuece a fuego lento

La semana pasada me pidieron que pensara un poco sobre mi acercamiento a la productividad personal. Como soy muy de «rumiar», no me quedé sólo en contestar las tres preguntas que me hacían y llevé la reflexión un poco más allá.

7 años desde ese primer contacto… ¿qué ha pasado?

Levanté la vista y miré como había sido el camino.

Porque, efectivamente, es un camino. La efectividad es una competencia que se puede aprender y desarrollar, no «aparece» de un día para otro. Es un proceso de cambio que requiere compromiso. Y como todos los procesos de cambio, cuesta.

Si bien es cierto que este compromiso puede verse retroalimentado por los avances que vas consiguiendo y el bienestar que logras, necesitas cierto esfuerzo para implementar nuevos hábitos.

En un primer momento, cualquier avance es muy bienvenido. Son pequeños impactos positivos que te permiten ir a mejor. Más, cuanto peor estás. Recuerdo bien esta fase. Esos pequeños talleres, o cursillos online, o ebooks…

Pero «la cabra tira al monte» y es muy fácil que pronto olvides, que la realidad te abrume. En este momento pueden pasar dos cosas. Que pienses que son «chorradas», que esto no es para ti y abandones, o que te preguntes qué ha fallado. En mi caso seguí profundizando, en buena parte por pura curiosidad. El resultado de esto, fue llegar a la conclusión de lo que te contaba antes. Tengo que dedicarle energía, el cambio no viene solo y seguramente va para largo. Buenas son las mejoras inmediatas, pero se debe ir más allá.

Cambiar creencias, tomar conciencia, entender porqué, introducir nuevos hábitos, del mismo modo que un buen estofado requiere cocerse a fuego lento, en el desarrollo de la competencia de la efectividad es recomendable evitar los atajos.

Dice la Wikipedia que “La cocción a fuego lento suele ser un método rápido y eficiente de cocinar” ¿Buena paradoja, no? Lento=rápido. Nunca mejor dicho para el caso que nos ocupa.

Es un proceso que, además, impacta en muchos niveles de tu ser. No es tan sólo mantener tu bandeja de email a cero o gestionar bien las interrupciones. También tiene que ver con cosas a priori tan «lejanas» como, por ejemplo, tu propósito vital. Es un cambio en el que tienes que trabajar varias capas, es por eso que es tan importante llevar a cabo una cocción sin prisas.

Para concluir. La intención del post no es que lo veas difícil, todo lo contrario. Es poner sobre la mesa que estamos hablando de un proceso, un camino donde se tienen que recorrer distintas etapas. No busques rapidez, ponle constancia. Incluso me atrevería a decirte que, a cada duda, a cada tentación de abandonar, más cerca estás de conseguir un cambio real. Es señal que estás en el buen camino.

La efectividad se cuece a fuego lento.

Photo by Gaelle Marcel on Unsplash

Comentarios

  1. dice

    Gran post Jordi. Lleno de motivación y enseñanza para todos.

    Los momentos de duda siempre vienen; sobre todo cuando asumimos muchas responsabilidades, y precisamente ese momento de reflexión/análisis que nos aclara el rumbo certero o cuasi-certero (nada es 100% seguro) es lo que nos da el empuje para seguir invirtiendo en nuestra efectividad.

    Abrazo

    Yan Vispo

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