mujer tapándose con un gorro

Frustración

No es raro tener este sentimiento negativo cuando nos enfrentamos al «todo lo que debería hacer». De hecho, es habitual percibirlo, en las formaciones de GTD, cuando los participantes realizan los primeros barridos mentales. Es un momento «interesante» por la ambivalencia de sentimientos que produce. En el mismo momento, sientes liberación por haber «descargado» y frustración por lo que acabas de constatar.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, el origen de esta frustración no es tener demasiadas cosas por hacer. No es por la cantidad. Si fuera así, nunca podríamos librarnos de ella, porque siempre tenemos más trabajo que tiempo.

La frustración procede del incumplimiento de compromisos que adquirimos. De acuerdos que has aceptado, consciente o inconscientemente, contigo mismo.

Esto es fácil de observar, y entender, en acuerdos con terceros. Si pides algo a un compañero e inclumple el plazo ¿qué pasa? Frustración. Igualmente si te han pedido algo y no llegas a tiempo de entregarlo.

Pues pasa lo mismo «en tus mecanismos internos», sin la necesidad que entren en juego los plazos. Hay una bombilla fundida del baño desde hace tres meses. Hace tiempo que quieres darle una sorpresa a tu pareja llevándola al teatro y de cena romántica. El armario que tienes en el trabajo necesita un poco de orden.

En un momento dado, tu acordaste contigo mismo que harías algo con estas cosas. No cumplir con ello, te genera la frustración. Es automático. Te va «carcomiendo» incesantemente.

De este modo, un aspecto clave para tu bienestar, y tu efectividad, es gestionar estos acuerdos. David Allen, en Organízate con eficacia, nos cuenta que tenemos tres opciones. Las explico muy sintéticamente:

  • No llegues al acuerdo: decir no. Tomar conciencia de los acuerdos, de esta manera puedes ser más realista y modularlo.
  • Cumple el acuerdo: pues sí, hazlo.
  • Renegocia el acuerdo: dice Allen, «un acuerdo renegociado, es totalmente distinto de un acuerdo incumplido».

Como pasa muchas veces, visto así, sobre el papel, parece fácil y evidente. Pero a la práctica no lo es tanto. GTD te lo facilita. Los hábitos de los que se compone, favorecen que disminuya esta sensación de frustración. Sin ir más lejos, el primero de los cinco pasos (Capturar), es de los mejores remedios a tu alcance.

Photo by Toa Heftiba on Unsplash

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