relojes rotos

4 claves para «sólo parecer» productivo

La semana pasada te hablaba de esas webs que prometen el «oro y el moro». Webs camufladas de blogs con el único objetivo de vender. Pues me dí una vuelta por algunas de ellas fijándome especialmente en las que hablan de «Gestión del Tiempo».

Este ya es un mal presagio… El concepto de «Gestión del Tiempo», para los que estamos centrados en el campo de la efectividad, ya está superado. Curiosamente, nuestro «hándicap» es explicarlo, y desmarcarnos de esta terminología cuanto más mejor. Hacer esto requiere de mucha energía, cuando lo fácil sería adoptarla ya que el «gran público» te entendería a la primera… Y sería mucho más fácil «vender».

Por esto digo que es un mal presagio… Porque probablemente estés frente a alguien que tiene la «gestión del tiempo» como una cosa más y no como su prioridad.

A la mínima que rascas, te encuentras con viejos tópicos y afirmaciones carentes de profundidad. Volvemos a lo mismo, es más fácil vender lo ya vendido, que vender un cambio en la manera de ver las cosas. Si te digo que planificar no sirve, me vas a cuestionar más, que si te digo que planificar de forma constante es la solución a tus problemas de productividad.

En esta exploración que he llevado a cabo, he encontrado cuatro consejos, afirmaciones, o llámale como quieras, que denotan obsolescencia. Indicadores, que, desde mi punto de vista, deberías tener en cuenta antes de comprar alguna propuesta…

Planifica de forma constante. El día, la semana, el mes… Ya te lo he anticipado antes a modo de ejemplo. Sigue siendo habitual recomendar planificar. Si vas estresado es que no planificas, fácil de vender, pero es una gran mentira (para la gran mayoría de personas). Veamos, ¿dentro de un mes, a estas horas, que vas a estar haciendo? No lo tienes claro, ¿no? Así como vas a poder planificar. Incluso dentro del mismo día. Te planificas, hoy haré esto… Y llega tu jefe con algún requerimiento urgente…

Primero lo más difícil. ¿Sí, porqué? El típico empieza por las rocas grandes o cómete el sapo. De esta manera te lo quitarás de encima y estarás motivado para hacer otras cosas. Y yo te digo ¿y porqué no al revés, empieza por lo fácil? Y así, después de haber tachado muchas cosas, estarás motivado. O si tienes las tardes tranquilas, porque no lo haces después de comer… No hay una norma universal sobre cuando hacer lo «difícil».

Establece prioridades en tus tareas. Organiza 4 niveles de categoría: A, B, C y D. Ok, de acuerdo. Lo hago. Volvamos a tu jefe, qué es un poco volátil, y te encarga cuatro cosas más ¿repriorizamos? El A, B, C, D es subjetivo, resulta que tengo una mala semana y ahora no lo veo igual ¿que hago, qué semana es la buena? Tengo que hacer todas las A antes de ponerme con las B, pero ahora me apetecería hacer una D, pero no puedo por la planificación que he hecho. Es primera hora de la mañana y tengo que estar con la A, aunque tenga la gripe y no tenga la cabeza para ello… Qué extraño, le he asignado una A y eso no es suficiente para que lo haga.

Mide en qué gastas el tiempo. Vale, de acuerdo, tengo un registro de todo lo que he estado haciendo ¿Y ahora qué hago con él? He estado todo el dia en las RRSS, necesitaba medirlo para verlo. He estado todo el día en el correo electrónico, nada de RRSS, que bien he trabajado mucho, pero aquel email que aportaba valor lo he «marcado como no leído», pero nada, he estado el tiempo que tocaba contestando emails. Haciendo «lo que tocaba» ¿Medimos nuestro trabajo por tiempo o por valor?

Cada punto es merecedor de un post entero, con todos sus detalles, pero de momento, para poner encima de la mesa mi cuestionamiento, creo que es suficiente.  

Ya ves que decir que algo establecido desde hace muchos años está ahora obsoleto cuesta. Es más fácil dejarse llevar. Y vender fácil. Si lo que tengo se vende ¿para que complicarme la vida?

Photo by Heather Zabriskie on Unsplash

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