manos llenas de azucar de colores

Ya ha pasado otro año… y van seis

Hoy toca post de cumpleaños del blog. Pero sobretodo de reflexión personal.

Últimamente voy a un ritmo frenético, la vuelta de vacaciones ha sido intensa. Por cuestiones diversas, la rutina familiar ha cambiado por completo y ha tocado readaptarse (nada malo, todo bueno, pero un cambio siempre es un cambio). Además, varios de los proyectos que tengo entre manos han pasado por su punto crítico en estos meses de septiembre y octubre. Un no parar, vamos. Suerte de GTD® jajajajaja.

Así que, este post, me ha venido bien para parar y reflexionar un poco, para alzar la vista del camino. Y no tanto para mirar a futuro, sino para mirar atrás ¿Qué he hecho durante estos últimos 365 días?

Acabo de leerme el post que publiqué hace un año. Por un lado me da la sensación que fue ayer cuando lo estaba escribiendo, pero si enumero todo lo que ha pasado durante este tiempo, me parece que ha transcurrido un siglo.

En pocos días voy a cumplir 43, y ha costado, pero ya empiezo a conocerme. Una de mis áreas de mejora, es precisamente, mirar atrás para reconocerme lo que he conseguido. Cierro «cajas», pero una vez cerrada, para mi pierde el valor y ya me pongo con otra. Y esto es una pena, porque hay logros que merecerían ser celebrados. Así que, a esto me voy a dedicar en los próximos párrafos. A hacerme un reconocimiento público, aunque me provoque cierto pudor.

Estar aquí, en este blog. No es fácil mantener la regularidad. Ya se que siempre lo repito, pero no es un tópico, cuesta mucho. De verdad. Además te añado otra cosa, tampoco es fácil mantenerlo con «dignidad». Sin caer en el -publicar por publicar- por simple SEO. Buscar, aprender, actualizarse, pensar; no es sólo escribir, esto es fácil, pero cuando has hecho todo lo demás.

Mi familia, es genial. Iba a decir que tengo mucha suerte. Pero no, no es suerte, es porque nos lo curramos. Se tiene que estar ahí, con todo, con tiempo y energía, dando y recibiendo, entendiendo y compartiendo.

Mi trabajo. Todo lo que hago profesionalmente, en cualquiera de los ámbitos en los que estoy implicado ahora mismo, y que no son pocos, me gusta. Me ayuda a crecer y me aporta. Si hago un repaso a todos los proyectos que tengo ahora mismo abiertos, su propósito está alineado con el mío. Esta es otra de las cosas que he aprendido y que es la clave. A mi lo que me llena es disfrutar aprendiendo, así que procuro que todo lo que hago cumpla con esa premisa.

Yo. Estoy bien conmigo mismo. Hago lo que me apetece y como me apetece. Hace unos meses hice un test de personalidad. Me asignó un perfil, cuyo rasgo más significativo lo describía como «no son soñadores ociosos, sino personas capaces de tomar medidas concretas para alcanzar sus objetivos y lograr un impacto positivo duradero». Me hizo reflexionar, y llegué a la conclusión que, efectivamente, esto me hace feliz. Esforzarme en aterrizar sueños, desmenuzarlos, y con paciencia y poco a poco, avanzar hacia ellos hasta conseguirlos.

¿Mi vida es perfecta? No

¿Estoy haciendo todo lo que está en mi zona de influencia para que lo sea? Sí

Mi abuela decía: «quien hace lo que puede, no está obligado a más». Así que con eso me quedo, reconocerme el éxito de trabajar siempre en mi zona de influencia. Y, en la medida de lo posible, hacerlo con efectividad. 🙂

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Comentarios

  1. dice

    Aunque con mucho retraso, nunca es tarde para felicitar por una excelente trayectoria y por la constancia de estar ahí año tras año aportando valor.
    Mi más sincera enhorabuena y espero que sigas contribuyendo por muchos años al mundo de la efectivitat.
    Un abrazo!
    JM

    • Jordi Fortuny Baduell dice

      Muchas gracias José Miguel
      ¡Nunca es tarde para esto! jajajaja
      Ahí estamos, ahí seguiremos
      Abrazo
      Jordi

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