Enfoca lo que quieres conseguir, #efectividad para comerciales

Una vez ya hemos visto la importancia del propósito y los principios, vamos a seguir concretando otros niveles, situados en el medio y largo plazo. La Visión y las Metas/Objetivos.

Está demostrado que como más claro tengas lo que quieres conseguir, mejor te irá. Nuestro cerebro es un potente «buscador de soluciones», siempre que sepa lo que, por decirlo de alguna manera, tiene que buscar. De esta manera, a más claridad en tus horizontes, más información, más efectividad.

Si te pregunto ¿qué aspecto tendrá, cómo sonará, cómo sentirás el éxito a largo plazo? ¿tienes clara la respuesta?

Esta es la  pregunta característica que sirve para definir tu Visión. Dentro de tres o cinco años en que situación te gustaría estar ¿qué significa para ti el éxito? Si la palabra éxito te abruma, puedes pensar en ello como una situación en la que te sentirias plenamente realizado/a. ¿Te atreves a escribirlo?

Evidentemente escribirlo no es garantía que lo vayas a conseguir, pero si que es garantía de que tus acciones y proyectos en el presente estaran bien orientados para avanzar hacia ello. Añado: en tiempos turbulentos, es de gran utilidad para mantener el rumbo. En esos momentos en que todo aprieta, levanta un poco la vista, fíjate en lo que has definido que verás,sentirás y oirás…y te sorprenderá lo que pasa 🙂

Avancemos al siguiente nivel de tu perspectiva: las Metas y Objetivos. Y de este modo nos  vamos ya a ir adentrando en el territorio de la «acción». De hecho, vamos a «aterrizar» estos objetivos en su aspecto más práctico en posts posteriores, ahora, lo que me gustaría, es provocar en ti una reflexión profunda.

Olvídate de los «objetivos» tal y como ahora mismo te han venido a la cabeza. Probablemente hayas pensado en los «objetivos corporativos».

Estos pueden estar mejor o peor definidos y pueden ser más o menos útiles. Ya se que esto siempre provoca controversia y da para mucha crítica y discusión, pero no vamos a hablar de ello, ya que la mayoría de las veces está situado en tu círculo de preocupación, y siempre tenemos que centrarnos en nuestro círculo de influencia.

Desde mi punto de vista, no debes asumir estos objetivos directamente como tus objetivos. Este es un error frecuente. ¿Influyen en los tuyos? Sí. ¿Son los tuyos? No. Debes empezar por diferenciar los objetivos de la empresa, de tus objetivos personales.

Basándome en mi experiencia, dejar que los objetivos corporativos «entierren» tus objetivos personales hace un flaco favor a ambos. Lo que termina pasando es que vives sólo para unos -empresa-, te olvidas de los otros -personales-, y sin darte cuenta, ya no vives.

Un objetivo típico en tu empresa podría ser: en un año tenemos que incrementar un 20% las ventas.

¿Como decides enfrentarte a ello? ¿Con el típico miedo que te infunden? Efectivamente el miedo motiva a moverte…

Pero… ¿se puede hacer de otra manera? ¿puedes encontrar otras motivaciones?

Enfría, reflexiona ¿como eres? ¿qué quieres conseguir? ¿que está en tu área de influencia? Hacer bien las cosas, hacerlo de manera efectiva y alineada con tu manera de ser, también es posible. Podemos tratar de conseguir este 20% maldiciendo a cada minuto, o bien, hacerlo sintiéndonos bien con nosotros mismos. Te aseguro que esto también puede ser así. En mi experiencia, he podido comprobar que hay una gran diferencia entre orientarse al resultado con perspectiva, que hacerlo sin ella.

Photo by Anastasia Petrova on Unsplash

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *