Cara de susto

Esta es la cara que se le queda a muchas personas cuando hablamos de cosas tan básicas para nuestra efectividad como pueden ser la «gestión del no» o ante algunas de las propuestas de mejora para las tan conocidas, y sufridas, «reuniones improductivas».

Gestionar un NO, que en realidad no es un NO, no debería ser percibido como difícil. 

Cortar el hablar por hablar en las reuniones, tampoco.

Son sólo un par de ejemplos, pero esta reacción es habitual cuando se proponen cambios para mejorar la efectividad de las personas u organizaciones. Son prácticas que se pueden implementar fácilmente, pero que se ven frenadas por el «Qué dirán».

«Tópicos culturales» o «tics corporativos». Todo es bueno para seguir como estamos. Sufriendo en silencio las interrupciones o la «reunionitis». Por muy claro que se tenga que son «agujeros negros» para nuestra efectividad, ahí siguen.

En algún momento se debe romper la inercia. El que algo quiere algo le cuesta, ya lo sabes. 

Como decía Covey, toda victoria pública viene necesariamente precedida siempre por una victoria privada. Me encanta esta frase. Te propongo que dejes atrás la «cara de susto» y te lances a aplicar estas prácticas. 

¿Y el «Qué dirán»? Pues dirán que eres una persona efectiva.

Photo by Tong Nguyen van on Unsplash

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