Desengánchate del correo electrónico

Hace unas semanas me sucedió una cosa, que es curiosa por lo poco frecuente que es. Por segunda vez, en mi experiencia como formador, me encontré con una organización donde el correo electrónico «no era un problema». O, al menos, no era percibido como un factor que condiciona negativamente la efectividad de las personas. 

Y es que es muy habitual que en la formación GTD® oficial la temática sobre la gestión del correo electrónico se «autoinvite». Es tal la monopolización mental a la que nos somete esta herramienta que no es raro que muchas de las preguntas vayan dirigidas a ver «como esto del GTD® me soluciona el problema del correo» (dicho coloquialmente).

Explicas el paso de «Aclarar», preguntas si hay alguna duda… ¿y dónde terminamos? en la bandeja de entrada del correo electrónico.

Que si un correo largo no se puede aclarar, que si necesitas 20 minutos por correo, que si todos los correos son de 2 minutos, que si el «marcar como no leído» es lo mismo que incubar, que si un correo de un cliente no lo puedes aplazar, y un largo etcétera.

Tenemos encima de la mesa un sistema integral para la gestión de tu vida y tu trabajo, estamos desarrollando una competencia transversal tan relevante como lo es la efectividad personal, pero el correo electrónico insiste en nublarnos la visión acerca de la dimensión real de lo que estamos trabajando.

Tengo además la sensación que, esta situación, lejos de mejorar, empeora con las herramientas de mensajería. Me parece intuir que la sustitución del correo electrónico se está produciendo por otra herramienta aún más diabólica y más demandante. ¿No tienes la misma sensación? Algunas de las cosas que antes te llegaban por correo ahora lo hacen por chat… 

Levantar la vista de la concreta «Bandeja de Entrada» se revela como todo un reto, pero sí, hay vida más allá. De hecho, este más allá es el 99,99% de tu vida.

Con lo potente que es «Aclarar» una idea genial que has tenido mientras conducías. De la que surgirá una «Siguiente Acción», que te permitirá avanzar en un resultado («Proyecto») que aportará un valor tremendo a tu vida. O bien reflexionar acerca de tus «Áreas de Responsabilidad» para seguir desarrollándote personalmente… Como te decía no todo surge o pasa por el correo electrónico. Si este ocupa demasiado espacio en tu vida, seguro que te estás perdiendo muchas cosas.

Evidentemente GTD® también te ayuda a mantener bajo control tu correo electrónico, pero es más, mucho, mucho más.

De verdad, el correo electrónico no se merece tanta atención. A ver si entre todos y todas conseguimos volver a situar esta herramienta en el lugar que le corresponde. Porque la solución a todo esto, el cambio global, va a llegar de la suma de los cambios particulares.

Te propongo pues un reto para ir empezando. Tres sencillas prácticas que estoy convencido van a desacelerar la inercia «antiefectiva» a la que te arrastra el correo electrónico.

  • Decide cuánto tiempo puedes estar con el correo electrónico cerrado sin que «tu mundo se desmorone» y mantenlo cerrado, o trabaja en él en modo «offline», durante este tiempo.
  • No contestes ningún email de manera síncrona, rompe las conversaciones, difiere tus respuestas.
  • Si estás en medio de una «tormenta de correos», descuelga el teléfono y habla, seguro que terminas antes.

Photo by Carol Jeng on Unsplash

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