Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

Y tú, ¿cómo lo llevas? ¿necesitas una rutina?

| tiempo de lectura 3:17'

Como cada miércoles a las 20:30 aquí me tienes, con al rutina de acudir puntualmente a mi cita bloguera. Aunque no se te escapará que hoy es un día con unas circunstancias poco habituales. En mayor o menor medida nuestro día a día se ha alterado. En mi caso particular, esta alteración ha sido bastante notable y esto sin duda ha influido en mi estado de ánimo.

Por eso mismo lo que me ha apetecido ha sido escribir y compartir mis pensamientos, en lugar de publicar la entrada de la serie #efectividad para comerciales que ya estaba preparada y programada desde hace unos días. 

Hace un par de semanas todo iba bien, aún te diría más, iba «súper». En los cursos nos quejábamos de los correos electrónicos y de las urgencias de nuestros jefes. De las interrupciones de los compañeros y compañeras. O de lo pesados que son los clientes. También de las reuniones a todas horas… Entonces eso era nuestro VUCA

Pues no, se ha demostrado que puede existir un VUCA más radical, eso no era nada. El escenario ha cambiado de una manera tan radical que cualquier decisión que tomes desconoces el tiempo que puede aguantar. Somos incapaces de saber lo que va a pasar esta tarde. Es como circular por una carretera con una niebla tan densa que lo más sensato —y seguro— es que dejes de conducir y #QuedateEnCasa.

Como leí en un tweet hace nada: «No lo sabíamos, pero éramos felices». 

Vaya si éramos felices ¡No teníamos tiempo! Teníamos tantas cosas que hacer que no dábamos abasto. Y de repente… todo cambia. Imagínate qué paradoja.

No sé cómo lo llevas, pero yo aún estoy en fase de adaptarme. Mi Sistema 2 me dice, «Oye, vívelo como una oportunidad». Haz una Revisión Semanal a fondo, incuba, desincuba y aprovecha para hacer eso que siempre has querido hacer. 

Pero el Sistema 1, adalid de la supervivencia, impide que me pueda concentrar, no me doy cuenta que ya estoy pensando en qué debe haber pasado en este rato. Es como si mi depósito de energía mental tuviera una fuga que no localizo y no puedo parchear.

Me han llegado miles de ofertas de gente que me quiere ayudar; cómo teletrabajar como un Pro, clases de Zumba para hacer en el comedor de mi casa, conciertos en streaming por Instagram…

¡Vale muchas gracias! Agradezco infinitamente el altruismo —y me reservo lo que pienso acerca de si es interesado o no— y, honestamente, ojalá ayude a muchas personas. Pero a mí —ahora mismo— no termina de serme útil. Igual cuando me acostumbre a la nueva normalidad, cuando el Sistema 1 vea que vamos sobreviviendo, nos iremos adaptando y, efectivamente, pueda empezar a enfocarme en eso y sacarle partido.

La ansiada rutina…

Ahí está la clave. Yo tenía una rutina y deseo volver a tener una rutina. Y seguramente mientras no la encuentre voy a estar de mal humor, y voy a ser poco efectivo. Toca tirar de paciencia. Y no agobiarse.

Sin ir más lejos. Estoy técnicamente preparado para teletrabajar, tengo muchas herramientas a mi alcance —Teams, Zoom, Slack, Trello, …—, estoy acostumbrado y tengo muchas buenas prácticas que en mí ya son hábitos. 

Pero ahora mismo no es cuestión de eso. Es cuestión de que coyunturalmente voy a ser menos productivo y mi capacidad de atención se va a distraer en otras cosas, porque soy humano y estoy preocupado.

Igual estás pensando, jolín… qué tío menos resiliente. No está preparado para vivir en esta época. 

Pues igual sí —o no—. E igual también te pasa a ti, o igual también le pasa a esa persona que te cuenta cómo teletrabajar como un Pro o que pega botes en el televisor para que hagas ejercicio en casa. Cuando la webcam se para, me gustaría ver lo que pasa.

Así que, después de toda esta reflexión, he llegado a la conclusión de que lo más razonable es decidir lo único que puedo decidir sin miedo: centrarme en mi área de influencia. Voy a destinar mi energía en aquello en lo que sí pueda actuar.

Y lo primero es asumir con normalidad que me puedo permitir estar unos días de «bajón». El Sistema 1 lo necesita. Es un tránsito necesario para volver a construir una rutina.

A partir de aquí, coger perspectiva, y —paso a paso— descubrir que hay mucho que hacer y que aprender, incluso en esta situación. Sin agobios.

Y dentro de unos años, menudas batallitas explicaremos a nuestros nietos y nietas, del tipo: hubo un día en que sufrí por la escasez de papel higiénico 😉

Photo by Ani Kolleshi on Unsplash

Comentarios

Jaír Amores Laporta avatar
Jaír Amores Laporta


¡Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida
Hola Jordi. Gracias, muchas gracias por tu artículo. Podría firmarlo sin problema. Me siento igual, excepto en lo del tele-trabajo. Por suerte o por desgracia, ayer la empresa en la que trabajo inició un ERTE. Antes de ayer no lo sabía. Así de rápido van las cosas.
Sin embargo, lo que más me llama la atención de tu artículo es esa sensación que describes de fuga de energía mental. Me siento igual, y no desde ayer, sino desde que empezó todo. Probablemente tengas razón, y simplemente hace falta un respiro. Me has hecho recordar a una reflexión que hice en un artículo (más bien un audio de un podcast), hace tiempo. Básicamente decía: “Respira... es solo un mal día, no una mala vida”. Lo dejo por aquí por si sirve de ayuda. https://efectivida.es/efectividad/un-mal-dia-lo-tiene-cualquiera/
Un fuerte abrazo y mucho ánimo!
¡Saludos desde Las Palmas de Gran Canaria!

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


Hola Jaír, ¡buenas!
Efectivamente, todo va muy rápido, casi más rápido de lo que somos capaces de procesar...
Espero que todo vuelva a la normalidad cuanto antes mejor, especialmente lo que comentas sobre tu trabajo.
¡Ánimo!
Abrazo,
Jordi

Luis X. González avatar
Luis X. González


Hola Jordi

Aquí en México apenas llegó la Cuarentena, aunque aún no llegamos a que te multen por salir a la calle, como en España.

Solo decirte que me identifico mucho con tu post, y eso que mi trabajo principal es home office, como dices "soy humano".

Un abrazo.

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


Buenos días Luis,
Muchas gracias por tu comentario! Ánimo!
Un abrazo,
Jordi

Andrea Moar avatar
Andrea Moar


Hola! Antes de nada gracias por tu post porque precisamente tenía en mi mente una maraña de sensaciones inconexas que se acaban de aclarar al leerlo. Coincido con Jaír en que de todo el post la frase que más le resuena a mi cerebro es la de "Es como si mi depósito de energía mental tuviera una fuga que no localizo y no puedo parchear". Soy de los afortunados autónomos que puedo teletrabajar y, de momento, no sufrir consecuencias económicas graves, y a pesar de sentirme enormemente afortunada por ello, la preocupación me ha estado invadiendo (y ganando) estos días.
Pero bueno, sólo queda acostumbrarse a esta "nueva rutina" en la medida de lo posible y tratar de poner un poco de esa normalidad de la que tanto nos quejábamos.

Mucha salud y suerte!

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


Hola Andrea!
Muchas gracias por pasarte por el blog y por tu comentario.
Mucho ánimo y suerte también. Cuídate!
Jordi

Alberto Almoguera avatar
Alberto Almoguera


Me encanta esta frase "mi capacidad de atención se va a distraer en otras cosas, porque soy humano y estoy preocupado". Eso es algo que no se entiende en muchos sitios. No estamos teletrabajando. Estamos en medio de una pandemia mundial que nos puede afectar muy directamente. Familia y amigos o gente muy cercana puede estar afectada. Pero parece que hay gente que no lo acaba de entender y todo sigue como si nada. En fin...

Mucho ánimo Jordy y gracias por seguir fiel a tu cita semanal.

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


Hola Alberto! Espero que tanto tu como tu familia esteis bien.

Como bien dices, el tema no está en teletrabajar y ya... el tema está en que la situación en sí nos baja la energia...

Abrazo.
Jordi

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