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Optima infinito

XV Jornadas OPTIMA LAB: Una ventana al futuro

| tiempo de lectura 3:21'

Y en medio de todo este «berenjenal» llegaron las XV Jornadas OPTIMA LAB. Atípicas y reconvertidas a formato virtual por razones obvias. 

Para mí, la primera jornada siempre es día de madrugón, maleta y AVE hacia Madrid. Ilusión máxima, pero también un poco de pereza. Esta vez fue diferente, el lunes 30 de marzo me levanté más tranquilo pero la ilusión se mantenía: ¡Hoy es dia de Jornadas!. 

Te confieso que miraba con recelo el experimento virtual. Mi expectativa era que fuesen unos días rutinarios, ya que en mayor o menor medida —al ser OPTIMA LAB una red deslocalizada— cada día tenemos algunas horas de interacción virtual con el resto de nodos. Daba por sentado que al hacerlas desde casa perderían potencia y también «magia». 

Esa sensación al levantarme ya presagiaba que había errado en el pronóstico. Totalmente. Cuando nos pusimos a ello, enseguida —como dicen l@s deportistas— noté buenas sensaciones, tenía el mindset de jornadas. Las virtudes del formato virtual empezaban a sorprenderme.

Y aquí llegan los primeros aprendizajes. El primero: que lo virtual está «por debajo» de lo presencial es una creencia limitante.

El segundo: es clave que se diseñe pensando en formato virtual desde el principio, no vale sólo con replicar la estructura del presencial.

Y esto se solapa con tres cosas —derivadas de la situación actual— en las que me he ido fijando: 

  • El desempeño de mis hijos —nativos digitales— ante esta situación. Su adaptación al ecosistema ha sido casi inmediata. Ningún reto ni herramienta que se haya resistido. Han encontrado soluciones mucho más allá de las propuestas por l@s docentes.
  • La digitalización forzada y en tiempo récord de la mayoría de empresas. Esos pequeños programas piloto, de repente, se han convertido en una prioridad.
  • Los esfuerzos de muchas personas para adaptar servicios presenciales a virtuales.

Se está moldeando el paisaje de los días que vendrán. Sin lugar a dudas estamos frente un cambio de paradigma. Es una evolución natural que se ha visto acelerada. 

Si asumimos que la calidad de lo virtual puede ser igual o superior a lo presencial ¿crees que mis hijos van a ver normal perder el tiempo para desplazarse a Barcelona para ir a clase? ¿en una sociedad medioambientalmente concienciada vamos a contaminar con los desplazamientos? ¿las empresas no van a querer ahorrarse los gastos extra —desplazamientos, alquiler de sala, catering— que supone una formación presencial? ¿van a desaprovechar la facilidad y flexibilidad organizativa del formato virtual?

El destino es caprichoso, y que tuviéramos programadas unas jornadas justo estos días, nos ha brindado la oportunidad de disponer de una privilegiada ventana al futuro. Dicen que «no hay mal que por bien no venga».

Y es que de todo lo que pensamos y decidimos durante estos tres días, a mí lo que me apetece destacar es que vamos a acelerar el lanzamiento de la formación GTD® oficial en formato virtual. Queremos hacerlo con una propuesta innovadora que nos permitirá posicionarnos como líderes —también— en este segmento. 

Así, sin perder tiempo y con la vista puesta ya en este objetivo, las Jornadas han sido un gran banco de pruebas del que hemos recogido mucha información Por ejemplo en el balance trabajo/descanso para un óptimo engagement, la realización de dinámicas o el potencial de las herramientas.

Como te he dicho, nosotros estamos acostumbrados a trabajar en remoto, por lo que podría parecerte fácil que pudiésemos migrar rápidamente al formato virtual. Esto no es así si quieres hacerlo bien. Trasladar un curso presencial de 10 a un curso virtual de 10 requiere un rediseño que significa casi partir de 0. Y de mucho thinking en variados aspectos —no solamente los relacionados con el acto de impartir formación—, además de un desarrollo competencial específico. 

No vamos a hacer una «ñapa», como mucho de lo que ya se va viendo por ahí, creado para aprovechar el momento. No se trata de darse de alta en una plataforma digital de reuniones, maquear una presentación y soltar el rollo. Es mucho más.

Además, no hacerlo bien es terriblemente peligroso… significa ahondar en la creencia que lo virtual es de menor calidad. No vamos a ser tan imprudentes, porque nos estamos jugando la reputación de la modalidad de formación del futuro.

Y no quiero alargarme más. Ya has visto que me he centrado en un punto muy concreto —la formación virtual— pero como te decía es el tema que me hacía más ilusión contarte. 

Decirte sólo que han sido unas Jornadas estupendas, donde hemos trabajado mucho y de manera muy cómoda. Si te apetece tener toda la foto te recomiendo que te leas las crónicas del resto José Miguel, David, Laura, Marta, Paz y Sergio.

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