Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

Las excusas de una persona poco efectiva

| tiempo de lectura 2:07'

Ayer tuve una conversación telefónica en la que una persona estuvo diez minutos explicándome lo mucho que trabaja y lo poco que avanza. En realidad me estaba dando «excusas de mal pagador» para no reconocer que tiene un problema con su efectividad.

Tenemos una tendencia natural a situarnos en la creencia que el mundo está en nuestra contra y por eso no podemos ser personas efectivas. Cierto, hay alguien que se levanta cada mañana con el cometido de organizar todos los elementos para que no puedas sacar todo tu trabajo adelante. 

Lo que quizá no sepas es que esta persona eres tú ¿Es para ti una sorpresa esto que te estoy diciendo? No ¿verdad? 

Hay cosas en nuestro círculo de preocupación, pero las que están dentro del círculo de influencia las superan con creces. De hecho, está demostrado que un alto porcentaje de nuestras preocupaciones son inventadas y sin fundamento alguno. 

Es muy normal situarse en el círculo de preocupación. Que, aunque puede ser agobiante, es muuuuyyyyy cómodo. 

Concretamente, en lo que a efectividad personal se refiere, hay una serie de «excusas» clásicas. De estas de: no es culpa mía, es el mundo. O de situar algo en el círculo de preocupación, cuando en realidad está en el de influencia.

Excusas 

  • Tengo que estar todo el día adaptándome, porque estoy en una fase de cambio/transición. O, estoy así porque las circunstancias de ahora son atípicas. 
  • No paran de entrarme temas y no llego a todo. No cumplo con las expectativas ni mías ni con los demás.
  • Lo tengo que hacer yo todo. Es la manera más rápida de avanzar porque no hay nadie más con quien pueda contar. 
  • Estoy todo el día en modo multitarea porque todo son interrupciones y distracciones.

Realidades

  • Resulta que llevas así toda la vida. ¿No te has enterado de que la realidad se mueve? No es circunstancial, es la vida. Deja de creer que vas a tener un entorno estable y acostúmbrate a planificar adaptativamente. Céntrate en lo que puedas hacer y hazlo.
  • Te estás sobrecomprometiendo. Hay más trabajo que tiempo, asúmelo. Obtén claridad sobre todos tus asuntos, prioriza adecuadamente, aprende a decir no y sintiéndote bien con ello.
  • Lo que te da miedo es perder el control. Un control que ya no tienes porque estás viviendo en el caos. Delega correctamente y, sobretodo, establece una herramienta para el seguimiento sistemático de todos tus asuntos delegados.
  • Desconecta las notificaciones, enciérrate, busca estrategias para disponer de tiempo de calidad. Como decía Peter Drucker, «aún no he encontrado una urgencia que no aguante 90 minutos».

Reducir el agobio que te provoca esto, está a tu alcance. Te invito a que cambies de círculo y te pongas en marcha. Cambia tu mood, deja atrás las excusas y asume las realidades.

Hay muchos hábitos sencillos por donde puedes empezar este cambio. Convierte el caos en orden y, si te apetece, puedes hacerlo con GTD® 🙂

Photo by Johnson Wang on Unsplash

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