Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

¿En serio crees que pensar es perder el tiempo?

| tiempo de lectura 3:06'

Hay algunos tópicos recurrentes en los que muchas personas caen al acercarse a GTD®. Uno de ellos es la sensación de que en lugar de simplificarte la vida te la complica.

Lo primero. Tu vida es tu vida y tu realidad es como es. Me refiero a que si tienes responsabilidades de alta dirección, tu vida será de una manera. Si aún estás estudiando en el instituto, será de otra. Además esto es fluctuante a lo largo del tiempo, porque siempre tenemos altibajos. 

Puedes verlo o no querer verlo. El «problema» de GTD® es que, sí o sí, te lo pone delante de tu cara. Y por eso «paga el pato». GTD® nunca es complicado, pero tu realidad, —efectivamente— sí puede serlo.

Que tu sistema incluya 25 listas «Agenda» no es «culpa» de GTD®. Te guste o no, ahora mismo, sin GTD® ya estás interaccionando continuamente con estas 25 personas. Pero igual no eres consciente de ello. Que tengas 100 proyectos tampoco es «culpa» de GTD®, estos ya están formando parte de tu realidad ahora, no aparecen por arte de magia cuando montas tu sistema.

GTD® es un fiel reflejo de tu realidad. En tu sistema dispones de un inventario completo de tus compromisos. Y es precisamente esto lo que te permite reducir tus agobios. 

Por eso mismo es imprescindible que superes este momento de pavor inicial, y dejar de echarle la culpa a GTD®, para poder empezar a ganar confianza y comprobar que funciona.

Otra de las cosas más dolorosas que observo es cuando el rechazo viene de negar la posibilidad de disponer de momentos para pensar —exclusivamente— en nuestro trabajo. Momentos para pensar sin ejecutar. Esto en GTD® se resume básicamente en los pasos de Aclarar y Reflexionar —la Revisión Semanal—.

Centenares de excusas para justificar no hacerlo. Y, ojo, nadie niega la utilidad de estas prácticas, pero implementarlas se antoja tan raro como cruzarte con un unicornio.

Reservar tiempo para hacer la Revisión Semanal, o dedicarte al paso de Aclarar varias veces al día, no limita tu flexibilidad y adaptabilidad a la «vida moderna». Ni es una pérdida de tiempo. Estas prácticas permiten ponerte al volante de tu vida y dejar de ir como una veleta. 

Ni que lo des por hecho, en ningún lugar está escrito que la buena gestión del email tenga que ver en lo rápido que respondas. 

Es necesario dedicar tiempo a pensar, a determinar qué significado tiene para ti el contenido de este email y tomar decisiones —en frío— acerca de él. Si tu prioridad es responder rápido es fácil que no tomes la mejor decisión posible. Y el riesgo de sobrecomprometerte también es alto, porque probablemente vas a responder sin una mínima perspectiva del valor relativo de este respecto al resto de tus asuntos.

GTD®, una vez más, no te complica la vida, su flujo de trabajo te invita a disponer de estos espacios para pensar —bien— acerca de tu trabajo y tu vida. Sin GTD® también lo haces —o lo intentas— pero normalmente son microespacios llenos de pensamientos recurrentes e inacabados. De hecho estoy seguro de que en realidad inviertes más tiempo en ello y lo haces peor que haciéndolo con la estructura que te proporciona la metodología.

En mi opinión, no es de recibo que la «excusa» para no implantar GTD® sea que te complica la vida o que es imposible adaptarlo a tu día a día. 

Es cierto que la metodología rompe con tu flujo de trabajo hasta la fecha, y sí, significa hacer las cosas de una manera diferente. Pero nunca te las complica. 

En todo proceso de aprendizaje, inicialmente te sientes torpe, piensas que es peor el remedio que la enfermedad. Esto es así, tampoco te voy a engañar, pero una vez invertida esta energía inicial y superados los malos rollos, la mejora es exponencial. 

Así que mi propuesta es que le des la vuelta, y en lugar de pensar en «lo imposible que es» pienses en todas las oportunidades que te brinda. Si te acercas a GTD® con resistencia y negándote estas oportunidades no podrás —o querrás— ver ninguna evolución positiva.

Por ejemplo, una forma alternativa —y más motivadora— de pensar en la Revisión Semanal de GTD® es que esta sea tu recompensa para concluir con buena nota una semana plena, efectiva y satisfactoria.

¿Cómo lo ves? ¿Te animas a cambiar alguno de estos patrones de pensamiento?

Photo by Ben White on Unsplash

Comentarios

cuevana3 avatar
cuevana3


Me parece buen blog gracias por compartirlo soy seguidor.

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Jordi Fortuny


¡Muchas gracias!
Jordi

Victoria avatar
Victoria


Hola Jordi
Felicidades por el artículo. Estoy completamente de acuerdo, se necesita pensar, porque ese parar, aprender lleva a crecer y mejorar durante el proceso.
Gracias.

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


¡Muchas gracias a ti Victoria!
Jordi

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