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#AprenderGTD: Sin verbo no es un proyecto GTD

| tiempo de lectura 3:14'

El título del post de hoy probablemente te haya parecido muy básico, pero el tema bien se merece un espacio relevante en la serie #AprenderGTD, ya que es un punto negro clásico cuando empiezas con la metodología. La redacción de los recordatorios de tus proyectos en GTD tiene que incluir un verbo.

Si en el anterior capítulo te explicaba cómo definir correctamente las siguientes acciones, en este vamos a seguir en la misma línea, pero centrándonos en la definición y redacción de los recordatorios de tus proyectos. 

Basándome en mi experiencia, pienso que nos cuesta menos definir bien un proyecto que una siguiente acción. Por una sencilla razón, las siguientes acciones —por lo de ser tan granulares, además de físicas y visibles— son normalmente nuevas en nuestras vidas. Los proyectos no tanto. 

Y digo que no nos son tan desconocidos porque, sin ubicarlos mentalmente como «proyectos GTD», ni «usarlos» como lo hacemos en la metodología, seguramente ya has redactado algunos —muchos— en alguna de tus listas de tareas pre-GTD.

Esta familiaridad con este tipo de redacción de recordatorios hace que, incluso cuando ya llevas un tiempo aplicando GTD, se te «cuelen» proyectos en la lista de siguientes acciones. 

Ya sabes que un proyecto en GTD es un resultado que requiere más de un paso. Dicho de otro modo, es algo que conseguimos ejecutando varias acciones. 

Por eso, una de las utilidades de este tipo de recordatorios es que, como normalmente se extienden en el tiempo semanas o meses, nos recuerdan —valga la redundancia— que tenemos algo pendiente en lo que necesitamos ir trabajando, y yo añado: de manera sostenida y sistemática, para conseguirlo en tiempo y forma.

Un recordatorio de un proyecto en GTD sólo tiene un requisito, además de referirse a algo que desees conseguir: contener un verbo.

Esto, que de entrada igual piensas que es una nimiedad —como tantas veces pasa al implementar GTD—, es lo que te obliga a establecer un criterio inequívoco sobre si has conseguido o no el resultado que deseas. Los verbos de proyecto reflejan el estado de finalización de estos. Concretan una línea de meta. 

Como dice David Allen: what would need to happen for you to check this off as «done»? 

¿Qué quieres ver, oír o sentir para poder tacharlo? La definición de este estado depende de ti. 

«Ordenador nuevo», «Vacaciones verano», «Prototipo nueva app» u «Objetivos de ventas», no son recordatorios de proyectos en GTD.

¿Qué les falta? ¡El verbo!

Sí lo son: «Comprar un ordenador nuevo», «Vacaciones de verano organizadas», «He presentado el prototipo de la nueva app» o «Tengo los objetivos de ventas 2021 de mi equipo definidos».

Los primeros ejemplos son definiciones amorfas, nada claras ni definidas. Los segundos ya te aportan un grado de concreción que te permite saber cuándo los habrás conseguido. 

Ahora imagínate, también podría ser: «Instalar el ordenador nuevo», «Vacaciones de verano canceladas», «He evaluado el prototipo de la nueva app» o «Tengo los objetivos de ventas 2021 comunicados a mi equipo».

¿Estás viendo que no es lo mismo? ¿Percibes la importancia de pensar, definir y escribir el verbo en el recordatorio del proyecto?

Habrás observado que el verbo puede estar en cualquier forma verbal. Y el recordatorio del proyecto lo puedes redactar como si fueras Cervantes. Pero en esto no voy a entrar. Mi consejo es que, cuando empieces, no te compliques. Hazlo como te sea más cómodo, pero asegúrate de incluir un verbo en la definición de todos tus proyectos.

Ya habrá tiempo para dar brillo a cómo escribir bien los proyectos en GTD en la medida que avances por el camino para dominar la metodología.

Todo esto, además, activará el movimiento hacia su consecución, con la definición progresiva y dinámica de las siguientes acciones. En este punto, y para que se muevan con fluidez, tampoco te olvides del propósito inherente a ellos para evitar los proyectos sin sentido en GTD

En resumen, y para terminar, los recordatorios de proyecto en GTD bien redactados y con el correspondiente verbo te permiten:

  1. Establecer una línea de llegada definida para algo que deseas conseguir.
  2. Mantenerlos activos e ir avanzando hacia su consecución con la definición —y ejecución— de siguientes acciones.

Evidentemente, esta correcta definición no es garantía de consecución, ya sabes que la realidad tiene sus altibajos 😉 Pero sí que es algo que está en tu zona de influencia hacer para aumentar las posibilidades de éxito. Por eso mismo siempre hablamos de resultado DESEADO.

Aunque yo pienso: desearlo bien es conseguirlo también (cita de cosecha propia… jajaja). 

Foto de Joshua Hoehne on Unsplash

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