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Los proyectos son tus «mierdas»

| tiempo de lectura 3:56'
los proyectos son tus mierdas

En tu sistema GTD®, la lista de proyectos contiene recordatorios para todos aquellos resultados que quieres conseguir en un plazo máximo de un año y que requieren más de un paso. O como yo amablemente los llamo: recordatorios de tus «mierdas».

No hace mucho, en el post: La importancia de un sistema GTD completo, te hablaba de lo imprescindible que es precisamente esto. Que tu sistema contenga un inventario completo de todo a lo que te has comprometido. Ya sea contigo mism@ o con otr@s. Ya sea profesional o personal.

Y la lista de proyectos no es una excepción. Ni mucho menos.

De hecho, es trascendental que esta esté completa para lograr una claridad absoluta sobre todo lo que tienes en marcha y para quitarte todo el ruido de la cabeza. Lo sorprendente del caso es que —tal como afirma el mismo David Allen— pocas personas la tienen realmente completa y, por lo tanto, esto significa que sólo unas pocas sienten la increíble sensación —es un verdadero efecto wow— que provoca esta práctica.

En la metodología disponemos de herramientas para lograr completarla. Detectando proyectos que típicamente se nos escapan porque quedan en algún ángulo muerto. Tal como nos pasa con los retrovisores cuando conducimos: siempre hay alguna zona que no apreciamos y queda fuera de nuestro radar.

Para descubrir estas técnicas te invito a participar en el curso de Nivel 2 «Projects & Priorities» de la formación GTD® oficial, donde uno de los objetivos es precisamente que completes tu lista de proyectos y vivas —quizá por primera vez— este momento wow que te comentaba.

Bien, dicho esto y entendiendo que ya tienes claro qué necesitas que en tu lista de proyectos estén TODOS tus proyectos. Volvamos a las «mierdas».

En mis inicios con GTD, y durante mucho tiempo, mi lista de proyectos estaba incompleta, pero sí que era una lista que contenía todas mis «mierdas». Te lo explico porque para mí fue clave para descubrir la tremenda utilidad que tiene esta lista.

En realidad esto fue lo que me convenció de que GTD «era lo más». Es por donde obtuve una mayor sensación de que mi efectividad mejoraba. Y me hacía sentir muy, muy bien.

Los proyectos que te gustan mucho ya acostumbran a moverse solos. Estarías todo el día con ellos. Cuenta incluso David Allen en uno de sus libros que alguno de sus mejores proyectos no ha llegado a estar nunca en su sistema.

Por otro lado, los proyectos en los que que tienes —por ejemplo— a tu jefa encima con su pushing diario, vaya si se mueven. Y no te digo los relacionados con clientes, que siempre son lo primero. Este tipo de proyectos te generan un montón de interacciones y estas —para bien o para mal— normalmente ya representan suficiente recordatorio para ti.

Pero ¿y esos proyectos que también son muy relevantes para ti pero que nunca encuentras el momento de hincarles el diente? ¿Qué acostumbra a pasar con ellos? Viven canibalizados por estos que te comentaba unas líneas más arriba.

Por eso los llamo «mierdas». Con todo el cariño. «Mierdas» por partida doble, porque son «muy tuyos» y porque van pasando las semanas y vas diciéndote «¡mierda!, no he hecho nada». 

Son esos proyectos que tienes en tu vida y que no llevan un «recordatorio natural» e incorporado. Aquellos que necesitas que dejen de pasar desapercibidos y hacerlos presentes. Necesitan hacerse un hueco. Y este no aparece espontáneamente… 

Es por eso por lo que, cuando veo alguna persona que duda de la utilidad de la metodología, o se le hace cuesta arriba la implementación, les invito a empezar por este punto. Una lista de proyectos con tus «mierdas».

Algunos ejemplos que he visto: aprender el funcionamiento de una determinada herramienta, prospectar un lead con claras posibilidades de desarrollo comercial u organizar la fiesta para celebrar las bodas de oro de tus padres.

Todos estos proyectos tienen un mismo patrón: tienes que encontrar los recursos para moverlos, encajarlos en tu día a día y sin duda son resultados que te van a compensar el esfuerzo. Pero aún así nada, no consigues activarlos. Son bellas durmientes.

Van pasando los días y: o se convierten en urgencias ruidosas, o son como fantasmas que van susurrándote lo mala persona que eres porque no les dedicas atención.

Por eso te propongo que si —al principio— no logras completar tu lista de proyectos, al menos contenga este tipo de proyectos. Y muévela tal como GTD te propone: define el resultado, la siguiente acción y no te saltes ninguna Revisión Semanal de —al menos— esta lista. Fliparás. Es magia. Verás tus «mierdas» tachadas antes de lo que pudieras haber imaginado.

Observarás y sentirás el retorno de haber conseguido estas cosas que a priori te parecía «que no cabían» en tu ajetreado día a día. 

Siguiendo con los ejemplos. Usando esta herramienta irás como una flecha y compensarás el tiempo invertido formándote en ella. Ese lead ha resultado tener un potencial increíble y te va a salvar los objetivos de ventas del año. ¿Y qué me dices de ver a tus padres disfrutando a tope de esa fiesta, preparada con todo lujo de detalle? Disfruta de estos resultados deseados (aka proyectos) que has conseguido conseguir —valga la redundancia—.

Pienso que no hay mejor propaganda para convencerte de las virtudes de GTD en general y de esta lista en particular, que realizar esta degustación que te propongo.

La lista de proyectos es una killer de tus «mierdas». De hecho, dejan de ser «mierdas» para ser tus fantásticos logros.

Photo by Jasmin Sessler on Unsplash

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