Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

Te presento mi «checklist» de preocupaciones

| tiempo de lectura 2:46'

«No hay problemas, sólo hay proyectos». Si lees este blog y otros de la misma temática, seguramente te sonará esta frase de David Allen.

Yo creo que es genial y que es una aproximación estupenda a la buena práctica de centrarte en tu zona de influencia y ocuparte de tus preocupaciones. El trasfondo de la frase es tan sencillo como que trabajes y te centres en lo que puedas hacer al respecto de aquello que te preocupa, y te olvides de aquello en lo que no puedes influir.

Aún así, y aún sabiendo que tiene más razón que un santo, hay momentos en los que descolgaría el teléfono y me despacharía a gusto con el hombre: «¡ven y ponte en mi lugar!, ¡a ver si lo ves tan fácil!».

Las personas, por biología —pura supervivencia— cuando algo nos preocupa, tendemos a imaginarnos resoluciones catastróficas. Es el llamado overthinking. Todo el rato dale que te pego, dándole vueltas al tema. Y calmar «a la bestia de las emociones» a veces no es tarea fácil.

Como te decía, la aproximación de «No hay problemas, sólo hay proyectos» es muy útil para reducir esta tendencia natural y deshinchar el globo.

Es bueno preguntarse ¿de qué datos dispongo para imaginarme que tal escenario apocalíptico pueda ocurrir? Y si estos me dan la razón, centrarme en definir lo que quiero lograr y lo que puedo hacer.

Si los datos no me dan la razón, lo conveniente es desplazar el pensamiento catastrófico hacia el escenario más probable. E igualmente definir lo que quiero lograr y lo que puedo hacer.

Claro que, al menos a mí me ocurre, muchas veces una vez ha pasado lo que sea, se nos olvida lo que realmente ha pasado (que acostumbra a ser menos y de resolución más fácil que la imaginada).

Y cuando vuelve a aparecer algo en el futuro, lejos de incorporar al completo los aprendizajes de la vez anterior, volvemos a la casilla de salida, con la preocupación recién aparecida y bien intacta.

Estos datos de los que te hablaba hace unas líneas, muchas veces son la propia experiencia. Pongamos por ejemplo que te preocupan las reuniones de seguimiento de tu desempeño con tu jefa. Siempre terminan bien, pero el mal rato de los días previos no te lo quita nadie. ¿Por qué siempre piensas que en la próxima reunión te va a caer al de San Quintín y te van a echar del trabajo? Los datos que tienes hasta el momento deberían situarte en el escenario de que, una vez más, irá bien. C’est la vie.

Este es un tema al que le he dado muchas vueltas a lo largo de mi vida. Cómo frenar esos pensamientos catastróficos y recurrentes siempre que aparece algo nuevo o incierto en mi vida.

Últimamente, para trabajar este overthinking estoy experimentando con un checklist de preocupaciones. Suena realmente mal, ¡eh! ¿A que no te apetece nada? En realidad lo podría llamar como quisiera —incluso checklist de logros, porque las preocupaciones van pasando y yo sigo aquí ;)— pero así lo empecé y así se quedó.

¿En qué consiste? Pues en un inventario de preocupaciones y sus respectivas resoluciones. Te sonará el ejercicio, ya que muchas personas hacen algo similar con un diario: el journaling. Yo me lo he llevado a un extremo totalmente pragmático: un checklist (una lista de preocupaciones y sus resoluciones).

El efecto que percibo de tener este checklist es doble: por un lado, al tener que escribir resumidamente lo que me ha estado preocupando y su resolución, me ayuda a tomar conciencia —autoaprendizaje— de lo que ha pasado en realidad.

Y, por otro lado, su revisión periódica —en la Revisión Semanal por ejemplo— me proporciona claridad y perspectiva. Y más datos para retos venideros. Todo esto redunda en tranquilidad futura.

¿Qué te parece la idea? ¿Usas alguna otra estrategia para lidiar con esta situación?

Comentarios

Irene avatar
Irene


¡Hola, Jordi!

No me queda claro cómo usas la checklist, pero toda inspiración para tratar el overthinking es bienvenida, que también me hace mucha falta 😂

A mí me gusta pensar en los extremos. ¿Qué pasaría si fuera terriblemente mal, cómo habría llegado a eso y cuáles serían las consecuencias? Y al revés, ¿qué pasaría si todo hubiera ido bien y qué habría preparado de antemano para facilitarlo? Cierto nivel de planificación y tomar acción suele ser mi mejor antídoto.

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


¡Hola Irene! ¿Cómo va todo?

En realidad la parte racional la llevo muy bien, en buena medida gracias a las herramientas que me ha proporcionado GTD, ya sea al aclarar y al definir el resultado deseado y la siguiente acción, que me sitúan en mi área de influencia. O bien con la planificación natural, dónde hago lo que comentas, de pensar en que escenarios donde todo va bien o todo va mal.

Aun así, y a pesar de que lo tenga "operativamente" controlado, tengo mucha tendencia al overthinking (incluso alguien me llama Agorer... jajaja) y por eso llevo largo tiempo ensayando estrategias para frenar a la "bestia".

Con el checklist lo que hago es redactar que me ha estado preocupando y como ha terminado al final. Por ejemplo, si me ha estado preocupando una ponencia que he tenido que impartir en un gran cliente aun con todo preparado al detalle, he seguido dándole vueltas para que todo vaya bien, pues en el checklist apunto la preocupación y el resultado que se ha dado (ponencia con el cliente XXXX = ha ido genial en todos los aspectos y me han felicitado).

Revisar el checklist me ayuda a tomar consciencia. Pq sino, cuando me libero de una preocupación, ocupo el espacio con la siguiente...

Otro truco que me va muy bien para el overthinking, es exagerar hasta lo cómico la preocupación, es decir, forzarme a exagerar hasta lo surrealista, en plan: cae un relámpago en mi casa y explota y no puedo hacer la ponencia... jajaja.

¡Abrazo!
Jordi

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