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Optima infinito

«Aprender GTD»: Los contextos no tienen la culpa

| tiempo de lectura 3:20'

Seguimos con el apasionante mundo de los «contextos-lista». En el último post hacía hincapié en la importancia —para que no te represente un punto de fricción— de que tu sistema tenga el número óptimo de listas de este tipo.

Si te fijas, en ese post hice dos cosas. En primer lugar, te insistí en que empezaras por lo básico, con pocas listas. Y después te abría la puerta a que fueras experimentando hasta encontrar los «contextos-lista» que te fueran útiles.

En mi experiencia lo que es tremendamente peligroso es hacer experimentos justo cuando empiezas. «Jugar» con los contextos cuando aún no has implementado ni un 10% de la metodología es garantía de fracaso.

Probablemente, vengas de utilizar una lista única ¿y ahora te llegan las prisas para tener treinta? Keep calm.

Así es habitual escuchar frases tales como «me da miedo no ver este recordatorio de siguiente acción si no «se da el contexto»», «este contexto lo tengo siempre vacío», o «cómo en todos los sitios lo puedo hacer todo, lo de los contextos no funciona».

Los contextos en sí mismos no tienen la culpa. No son una cosa que se ha inventado para hacértelo todo más complicado. Lo que pasa es que sigues con la mentalidad de archivista, sin entender la esencia y el potencial de uso de los contextos.

Por eso es recomendable coger tracción con un sistema sin contextos o con los contextos básicos (@Casa, @Oficina, @Recados, …). Estos son los ruedines que necesitas cuando empiezas.

El momento wow con los contextos llega en una etapa avanzada de tu camino para dominar GTD. De hecho, probablemente, si estás haciéndote un nudo mental con este par de post sobre los contextos, es que aún te falta algo de experiencia con la metodología.

Para tu referencia, 11 años de práctica me ha costado a mí entenderlo bien. Otro dato: este punto lo trabajamos en el Nivel 3 de la Formación GTD® oficial.

Repito, paciencia. Seguro que a día de hoy tienes otras muchas cosas de la metodología que afinar y practicar antes de ponerte con esto. Los contextos, ahora mismo, estoy casi seguro que no son lo que te impide avanzar.

¿Y cómo puedo saber si lo estoy haciendo bien? ¿Los contextos que utilizo son adecuados? ¿Cuándo estaré preparado/a?

Hace unos días, dentro de mi proceso como certificación como GTD Coach, tuve el placer de que Ana Maria González, Senior Master Trainer de la David Allen Academy, realizara una auditoria de mi sistema GTD.

No te negaré que me inquietaba un poco que «viera» mis nuevos contextos… jajajaja.

Y me gustaron mucho las sencillas preguntas que me hizo para validar que los «contextos-lista» que estaba empleando eran funcionales. Y eran lo que tenían que ser, no inventos marcianos.

De hecho me quedé pillado porque independientemente del idioma del sistema, o lo que es lo mismo: del nombre de la lista y la redacción de las siguientes acciones, fue capaz de verificar que todo estaba en orden. Ante mi sorpresa, incluso me contó que es capaz de auditar sistemas en ruso.

Esto me ayudó a validar una cosa que hacía tiempo que me rondaba. El nombre no hace el contexto. Un contexto se nota, se siente.

Es decir, llega un momento en que el link entre «dónde/cómo estoy» te lleva de manera natural/inconsciente al contexto. Sabes perfectamente que determinadas listas en determinadas circunstancias no hace falta ni que las mires, porque no vas a poder/querer hacer nada de lo que hay en ellas.

Y, repito, esto pasa independientemente del nombre de la lista. Da absolutamente igual como la llames, sabes que allí hay unas siguientes acciones que cuando se den unas circunstancias determinadas vas a poder hacer de manera óptima.

Los «contextos-lista» tienen un punto de personal e intransferible. Tienen un 100% de sentido sólo para ti.

Sé que voy a dejarte con la miel en los labios, pero de verdad que no quiero liarte con más detalles. Recorre el camino sin prisas ni atajos.

Sin ir más lejos, David Allen en su libro ya habla del Creative Context Sorting. Pero en mi opinión tendría que ir con una advertencia de recuadro negro, como en todas las cosas peligrosas.

Sin embargo, sí que me voy a permitir dejarte deberes, para que empieces a andar en la dirección correcta. Vete leyendo y digiere despacio la siguiente frase, cada una de las palabras representa una pista en la ruta del tesoro:

The physical or psychological environment within which reminders and information are most effectively sorted for access – Glossary of Getting Things Done Terms.

Mientras tanto, paciencia, trabaja con los básicos, no te quites los ruedines antes de tiempo y los contextos óptimos terminarán iluminándose frente a ti.

Photo by Discover Savsat on Unsplash

Comentarios

Irene avatar
Irene


Me encanta el título que le has dado a este post.

Tengo la impresión de que terminamos tomando decisiones sobre los contextos un poco como todo lo demás, hacemos elecciones emocionales y luego intentamos justificarlas y convencernos de que son racionales 😅

Mi primer paso fue usar los contextos pre-definidos, luego darme cuenta de que me venía bien usar contextos más mentales, y ahora tengo hasta contextos por sensaciones, ya de perdidos al río. Total, a mí no me auditan 🤭

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


Jajaja... los pobres contextos, ¡siempre se la cargan!

Seguro que pasarías cualquier auditoria: ya eres casi Maestra Jedi. 😉

Ya has visto que en el post escribo que «un contexto se siente»...

¡Un abrazo!
Jordi

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