Efectivitat

El Blog de Jordi Fortuny

Optima infinito

De la incertidumbre de la pandemia al vértigo organizacional…

| tiempo de lectura 2:54'

Los primeros meses del año siempre son una época en la que hay mucho movimiento en los departamentos de formación, cultura y talento, de personas, u otras variantes semánticas de lo mismo.

Se preparan los planes formativos en todas las organizaciones, se hacen las detecciones de necesidades entre los equipos y se abre la búsqueda de opciones para cubrirlas. Con ello, es habitual que estos días se incrementen las peticiones de información sobre nuestras formaciones.

Así que estas semanas están llenas de reuniones con clientes y potenciales clientes. Sin ir más lejos, en los últimos tres días, tres reuniones con tres grandes empresas de distintos segmentos: una consultora, una industrial y una tecnológica.

Lo que me ha impactado este año es que las tres reuniones han sido un calco (a pesar de las diferentes configuraciones empresariales y orientaciones productivas). Pero un calco exacto, exacto, exacto. Las mismas situaciones, las mismas necesidades, las mismas preguntas.

Resumiéndolo mucho, la temática común ha sido: todas las personas en nuestras organizaciones andan más perdidas que un pulpo en un garaje.

Es cierto que siempre hemos observado este mismo patrón. Y más dedicándonos a un micro-nicho como es el de la efectividad personal. Somos como los médicos/as especialistas, que siempre ven un mismo rango de dolencias.

Pero ahora, me parece evidente que se ha acrecentado la intensidad de esta dolencia. Y mucho.

Efectivamente, observo que se ha magnificado exponencialmente un problema que ya veníamos arrastrando de hace tiempo: la realidad avanza mucho más rápido que nuestra capacidad de cambio y adaptación. Y en los últimos dos años —por la pandemia—, las maneras de hacer en las organizaciones han pegado un acelerón.

Así que, si antes las personas ya se sentían mareadas por la incapacidad de gestionar todo lo que tenían entre manos, ahora este mareo ha pasado a ser vértigo permanente.

Pero el negocio no puede parar. El business es el business. Es también una realidad que si no creces —estableciendo objetivos cada vez más exigentes— mueres. Esto es lo que nos imponen las leyes del mercado.

De esta manera ya tenemos la problemática servida, o mejor dicho, empeorada.

Y como cada día que pasa, el ritmo se incrementa, más grave es el problema y más difícil es implementar soluciones.

Si seguimos haciendo más de aquello que no funciona, más se va a abrir la brecha hacia la solución.

De hecho la solución existe. Pero también te digo que no es inmediata, para que no te emociones demasiado 😉

Es tan fácil como implementar estrategias que tengan en cuenta que las personas son personas. Las personas procrastinan, las personas se distraen, las personas necesitan espacio mental para trabajar, las personas tienen una energía limitada…

Cuando te decía unas frases antes «si seguimos haciendo aquello que no funciona…» me refería precisamente a esto. Seguimos aplicando viejos estándares que no tienen en cuenta esta premisa básica: las personas son personas.

Así que es clave dejarles espacio y acompañarlas para que desarrollen una competencia como es la efectividad personal. Nadie nace siendo efectivo (Drucker dixit) pero todo el mundo puede aprenderlo.

En realidad no es más que aplicar el sentido común a lo que hacemos. Pero necesitamos poner el foco en ello. Sin ruido y sin inventos raros. Una organización nunca será ágil, si sus personas son —o se sienten— torpes.

Por eso mismo es más relevante que nunca aplicarse el viejo dicho del «vísteme despacio que tengo prisa».

Las organizaciones serán competitivas en la medida que las personas que las compongan consigan resultados, y que los consigan desde un profundo bienestar, sintiéndose efectivas. Te lo traduzco: que cada día se acuesten con la tranquilidad de haber hecho bien las cosas correctas. Con la certeza de que, hayan hecho lo que hayan hecho, han aportado valor.

Y si eres un/a manager orientado/a a resultados, te lo digo directamente: invertir en efectividad personal es lo que aumenta la ventaja competitiva de las organizaciones.

Parémonos un momento para poder ganar velocidad. Por favor.

Photo by Jeff Golenski on Unsplash

Comentarios

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Agustín


Total lo que dices, no solo hay más cosas que hacer, además son nuevas , por lo que la sensación de ahogo y ansiedad que suelen crear en la mayoría de las personas en brutal. Como no tengas una serie de hábitos productivos ( de los que sabemos que funcionan), estás todo el rato con la soga al cuello.
Estoy contigo en que hay que invertir en formaciones de vuestro tipo , es como cambiar las luces antiguas por luces Led, al principio lo verás todo igual, pero a la larga se nota.

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Jordi Fortuny


Hola Agustín,

Muchas gracias por tu comentario. Me ha gustado la analogía con las luces led :)

¡Un abrazo!
Jordi

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Irene


A mí las excusas de los trabajadores del conocimiento que no quieren aprender prácticas productivas me suenan todas a "¿Pero cómo voy a tener tiempo para aprender a nadar? ¿No ves que me estoy ahogando?" o a "Más vale malo conocido que bueno por conocer".

Ojalá más líderes se atrevan a dar el paso y dar ejemplo.

Jordi Fortuny avatar
Jordi Fortuny


¡Hola Irene!

Es aquello de no afilar la sierra y seguir insistiendo y insistiendo en el más de lo mismo...

Pero bueno, hay esperanza, cada vez más organizaciones están abiertas al cambio. :)

¡Un abrazo!
Jordi

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